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Interna clave este domingo para definir autoridades del MPN
Dos líneas antagónicas se pondrán a consideración de esa numerosa masa de votantes que por sí sola supera al resto de los demás partidos políticos de la Provincia.
Por un lado, un estilo campechano, horizontal y dialoguista que se encarna en la figura del gobernador Jorge Sapag -hijo de Elías- y por el otro, un modelo concentrador, verticalista y autoritario que expone el ex gobernador Jorge Sobisch, quien llegó a tener el control total del aparato por casi una década (1999-2007). Como tercero en discordia aparece el diputado nacional José Brillo (Lista Celeste) quien fue jefe de Gabinete de Sobisch. Ahora, Brillo se alió con el sindicalista petrolero Guillermo Pereyra, aliado estratégico de Sapag y de los Kirchner y más que para 2011 se prepara para 2015.
Reserva
En esta interna Sapag no quiso arriesgar todo su capital político y prefirió reservarse para la puja por la candidatura a gobernador. Su propósito es controlar la Convención porque desde allí se propone limitar el poder del futuro presidente del MPN, basándose en que este organismo máximo de conducción es el que impone el sentido de las alianzas y las características de las elecciones para cargos electivos. El dato no es menor porque el gobernador ha hecho de su alianza con los Kirchner el eje fundamental de su gestión de gobierno y Neuquén no es cualquier provincia para el matrimonio presidencial: petróleo, juego y transporte público están en manos de Cristóbal López, uno de los empresarios de confianza de los K.
Aspiración
En la vereda de enfrente y en las antípodas ideológicas se presenta Sobisch (Lista Blanca) con el reiterado propósito de ser presidente del MPN y desde allí lanzarse para la gobernación. Este político juega sus chances en una especie de camino sin retorno. Enfrentado duramente con los Kirchner, plantea el mismo esquema político y de negocios que caracterizaron sus anteriores gestiones donde el «si jorgismo» fue el elemento más preponderante.
Sobisch cree que puede ganar estas internas debido a su carácter cerrado en el que sólo participan afiliados del MPN, muy diferente de las de cargos electivos donde también votarán los independientes. Precisamente esta es la carta de triunfo que quiere jugar Sapag, basado en que su antecesor no se reconcilió con el resto de la sociedad neuquina, repitiendo la experiencia de Carlos Menem en 2003. Todavía tiene juicios pendientes y el fantasma de la muerte del docente Carlos Fuentealba.


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