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Internauta mata artista: cae proyecto antipiratería
Pareció casi una sesión de fin de año. Pero aunque no lo fue, quizás haya sido la última en el Senado antes de las elecciones. No se llegó a debatir allí el proyecto de Miguel Pichetto y Rubén Giustiniani sobre protección de la propiedad intelectual, pero Julio Cobos tuvo que controlar la votación de una maratón de leyes pendientes.
El proyecto fue cajoneado ayer por la mañana a través de un comunicado del jefe de la bancada kirchnerista en el Senado, Miguel Pichetto, quien apeló a Twitter para calmar una agresiva campaña de internautas que se oponía a la iniciativa. Demasiado riesgo para tiempos de campaña, con el agravante del inminente lanzamiento del plan LCD para Todos, un golpe de efecto proselitista que contó con el apoyo de fabricantes y ensambladores de productos electrónicos de la Argentina. Ese mismo sector impulsó en el Senado un fuerte lobby en contra del proyecto de copia privada, para evitar cargar el precio de sus productos con un canon porcentual adicional que iba a ser pagado por los usuarios/internautas al comprar teléfonos móviles (1%), CD vírgenes (75%), reproductores y grabadoras de DVD, CD, Blue Ray (10%) y memorias de USB (5%), de acuerdo con el artículo 11 del proyecto impulsado por Pichetto y el socialista Rubén Giustiniani.
Los millones de argentinos que viven virtualmente amotinados en redes sociales como Twitter o Facebook habían iniciado una feroz campaña de marketing viral contra el proyecto tomando al kirchnerismo como blanco principal. En pocos minutos, el «hashtag #noalcanon» se convirtió en «trendtopic» y el efecto contagio fue incontenible. Tanto que la web oficial del Honorable Senado de la Nación amaneció hackeada, fuera de servicio, debido a un ataque informático externo.
En el inicio de la sesión de ayer, el secretario parlamentario Juan Estrada advirtió que la página de internet de la Cámara alta estaba siendo «asediada por hackers». A su turno, Pichetto remarcó que se trata de «un proyecto importante que debe ser analizado con detenimiento» pero advirtió que «esto no justifica semejante ataque a la red informática del Senado».
«El Senado no puede estar sometido a un ataque de hackers que destruyen el funcionamiento informático del Congreso Nacional», agregó el senador oficialista de Río Negro.
La página web fue cancelada mientras sesionaba la Cámara alta y sólo quedó habilitada para usuarios internos del Congreso.
«Hemos escuchado la multiplicidad de voces contrarias a esta iniciativa que se plasmaron recientemente en el ciberespacio y por eso se tomó la decisión de continuar debatiéndolo. Pero es imprescindible encontrar un punto de equilibrio entre la libertad de la cultura y las herramientas digitales y las demandas de la esfera internauta y el derecho de los artistas a defender la propiedad intelectual de sus obras, que es vulnerada de manera agresiva por el sistema de copias», explicó Pichetto a través de un comunicado que se reprodujo también en su cuenta de Twitter con 26.442 seguidores apenas pasadas las 12.00 del mediodía de ayer.
Quedó plasmada así la superioridad de los internautas, millones de votantes silenciosos e invisibles, sobre la militancia artística del país que, vía SADAIC, estuvo cerca de lograr una nueva ventanilla para cobrar un plus por eventuales casos de piratería. La Ley 11.723 reconoce este derecho patrimonial al establecer, en su artículo 2, que «el derecho de propiedad de una obra científica, literaria o artística, comprende para su autor la facultad de disponer de ella, de publicarla, de ejecutarla, de representarla, y exponerla en público, de enajenarla, de traducirla, de adaptarla o de autorizar su traducción y de reproducirla en cualquier forma». Sin embargo, el proyecto de copia privada no es un invento argentino: ya existe en países europeos como Alemania, Austria, Bélgica, Bulgaria, Dinamarca, Eslovaquia, Eslovenia, España, Francia, Italia, Suecia y también Estados Unidos.
El caso sentará precedentes. No alcanzó en el Senado la presencia de artistas cercanos al calor del poder como Teresa Parodi, Lola Berthet, Leopoldo Federico, Atilio Stamponi, Jorge Marrale, Tito Cossa, Susana Rinaldi, Horacio Ferrer y Pepe Soriano para desafiar el poder de los internautas, camuflados también entre los más de 459.000 seguidores de la cuenta de twitter de la Presidente. Ellos también deberán esperar, al igual que otros excluidos en el cierre de listas como la CGT, los piqueteros y varios barones del PJ, un premio consuelo.


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