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“Internet no nos ha globalizado: seguimos en nuestras fronteras”
El destacado sociólogo visitó el país para presentar su nueva obra que versa, entre otros temas, sobre las fantasías de globalización en la era de las redes.
Martel. “Hay que recordar lo que sostuvo Darwin: la especie que muere es la que no logra adaptarse a los cambios”.
F. M.: Hoy se da el smart power, el poder suave, la influencia por la cultura o lo digital. No se logra por la fuerza, la acción militar, la diplomacia tradicional ni por presión económica sino por la cultura, por internet, por los valores, por los protocolos informáticos. No quiero subestimar el lugar de los Estados Unidos, que sigue siendo un jugador muy importante, pero debemos tomar en cuenta el fenómeno de la territorialización de internet, que propone otras perspectivas. Estados Unidos sigue siendo líder del sector. Y la pregunta es por qué Europa, con 27 países y un mercado de 700 millones de personas, mayor que el de EE.UU., no consigue ocupar ese primer lugar. Un caso interesante. Aun cuando Apple quiso crear su propio mapa no consiguió desplazar a Googlemaps, porque Google está veinte años adelantado y cuando aparece una competencia como la israelí Waze, la compra. Hoy intentar crear un equivalente de Googlemaps es casi imposible, el motor de búsqueda de Google es inalcanzable. Este es acaso un punto negativo, el positivo es que el modelo estadounidense es extremadamente sofisticado, en el cual las universidades, la investigación y el desarrollo, el gobierno, el mercado, el sector público y el privado, los pequeños y los gigantes, contribuyen a la configuración de ese modelo absolutamente único. El que en China es sólo el gobierno, en Francia las universidades. En la Argentina todavía hay problemas de banda ancha, de acceso, hacen que estemos retrasados, lo que ofrece optimismo es que en estos casos los modelos económicos son nacionales. Y es importante la movilización económica que ofrece hoy la cultura en sus diversos aspectos gracias a internet. Este tema sirvió para ponerme en un ring frente a Vargas Llosa, que rechaza la cultura mainstream, la dominante, la dirigida al gran público, porque ve la pérdida de valores; yo no niego lo que él menciona sino que observo las transformaciones que el universo digital ha provocado, transformando los modos de expresión, de narración y de valoración de los productos culturales. Los que están en discusión actualmente son los niveles de retribución, de recaudación, de los creadores y artistas. Estamos al comienzo de una revolución más importante que la industrial, y en una revolución hay mucho que cambiar; estamos apenas al comienzo de la era digital. Internet cambia el mundo, piense en los bancos, los seguros, la salud, los viajes: no tendrán nada que ver con los actuales en diez años. La mitad de las personas que trabajan hoy perderán su empleo en los próximos años pero surgirán otros nuevos, y no vale la pena afiliarse a los depriminólogos. Hay que recordar que Darwin decía que la especie que muere es la que no logra adaptarse a los cambios.

