El Gobierno decidió intervenir a Transportadora de Gas del Norte (TGN), nombrando una especie de veedor que seguirá de cerca la nueva reestructuración de la deuda que anunció la empresa la semana pasada. Según el razonamiento oficial, la imposibilidad de cumplir con una obligación que vencía mañana pone en riesgo la prestación del servicio público. Se afirma que ayer directivos de TGN mantuvieron un encuentro con funcionarios en el que habrían pedido respaldo para volver a refinanciar su pasivo de u$s 345 millones, algo difícil por la crisis del mercado financiero internacional. Los expertos creen que la empresa se tornó inviable tras la reducción de las exportaciones de gas y el congelamiento de las tarifas locales. Si esto es así, hay riesgo de que el Estado termine a cargo de una deuda que hoy parece impagable. (Ver pág. 3.)
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