4 de septiembre 2013 - 00:00

Íntima visita guiada al infierno del Holocausto

Íntima visita guiada al infierno del Holocausto
*Boris Pahor, "Necrópolis" (Barcelona, Anagrama, 2013, 259 págs.)

La memoria global del Holocausto resulta imposible. Cada libro que testimonia lo ocurrido hace vivir las atrocidades de otro modo, aunque la masacre, la shoá, siga siendo la misma. Esos territorios de la muerte donde el delirio de Adolf Hitler y sus secuaces buscó aniquilar a judíos, gitanos, homosexuales, a izquierdistas, entre otros, no se terminan de decir ni siquiera con magnas obras de quienes los padecieron, como los libros de Primo Levi, Imre Kertesz, Jorge Semprún y "Necrópolis" de Boris Pahor.

La novela testimonio de Pahor comienza desde la distancia de un grupo de turistas que llegan de visita al que fuera el campo de concentración de Struthof-Natzweiler, en Alsacia. Lo primero que ven los turistas al llegar es el monumento a las víctimas del nazismo, pero no es eso lo que le interesa a Pahor, que forma parte del grupo de visitantes. A diferencia del resto él estuvo prisionero allí, y logró sobrevivir. Un guía lleva al recorrido. "Cuando habla al silencioso grupo, en realidad está conversando con sus propios recuerdos; su monólogo es una constante liberación de imágenes interiores, y no hay ninguna garantía de que todas esas revelaciones puedan satisfacerle y tranquilizarle un poco". Hay un guía para los visitantes, y Boris Pahor es el guía para el lector al marcialmente organizado infierno que existió allí. Hay una confesión que Pahor podía haber evitado, pero que hace más denso su documento: "la sensación miserable de sentirse a salvo, por el hecho de estar familiarizados con la destrucción, acentuó aún más el despertar repentino de un rechazo romo contra la destrucción de cuerpos vivos, ágiles,llenos de savia. Era un tensión sorda e inmóvil que se perdía en medio de la impotencia".

Boris Pahor es un esloveno que nació en la Trieste convertida en italiana por el fascismo. Otro triestino, Claudio Magris, al prologar "Necrópolis" sostiene que es "desde hace décadas una de las obras maestras de la literatura del Holocausto, un libro excepcional que logra combinar el absoluto horror -siempre presente y ardiente, eterno ante Dios- con las complejidades de la historia, de la relatividad de las situaciones y los límites de la inteligencia y la comprensión humana".

Boris Pahor, que nació en 1913, acaba de cumplir 100 años. En muchos países se celebró su cumpleaños, su lucidez que hizo que fuera postulado reiteradamente al Premio Nobel. En la Argentina fue homenajeado días atrás en la Embajada de Eslovenia, donde hablaron el editor Fernando Fagniani, y los escritores Leopoldo Brizuela ("Inglaterra, una fábula") y Alejandra Laurencich ("Lo que dicen cuando callan"). Alejandra Laurencich, que es hija de un esloveno nacido también en Trieste, como el autor de "Necrópolis", a quien conoció en un viaje, contó los destinos cruzados que habían hecho que mientras Pahor, que participaba en el Frente Yugoslavo de Liberación (siempre fue un fervoroso nacionalista), era hecho prisionero por colaboracionistas y llevado al campo de concentración y exterminio de Natzweiler-Struthof, su padre conseguía escapar hacia su exilio en la Argentina.

Boris Pahor ha escrito una decena de libros, entre los que están "La ciudad de la bahía", "Nómadas sin oasis", "Lucha con la primavera", "En el laberinto" y "Necrópolis", que le ha valido numerosos premios.

M.S.

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