23 de julio 2010 - 00:00

Inverosímil pasión de la burguesa y el proletario

En «Partir», Kristin Scott Thomas y Sergi López ponen su talento al servicio de una directora poco imaginativa.
En «Partir», Kristin Scott Thomas y Sergi López ponen su talento al servicio de una directora poco imaginativa.
«Partir» (Francia, 2009, habl. en francés). Dir.: C. CorInt.: K. Scott Thomas, S. López, B. Blancan, Y. Attal.  

Ella es una mujer de clase media alta, con una hermosa casa, dos chicos adolescentes, y un marido médico, con quien lleva una vida cómoda, pero carente de pasión. Un buen día se le cruza un obrero y el fuego llega a su vida, pero lamentablemente, tambien los problemas.

«Partir» es ya planteada como una historia clásica de triángulo amoroso y explosiones pasionales, pero más que clásica termina resultando terriblemente convencional y menos apasionada que una telenovela mexicana de las que pasan a toda hora por «Canal 9». En especial resulta tristemente poco audaz ver lo poco jugadas que son las escenas de sexo con los personajes casi siempre envueltos en sábanas, algo que le quita toda credibilidad al supuesto fuego que tiene que existir entre esos dos personajes que interpretan -con convicción-, Kristin Scott Thomas y Sergi López, dos actores que ponen su talento al servicio de una realizadora muy poco imaginativa y menos rigurosa al momento de plantear situaciones dramáticas que poco a poco van perdiendo verosimilitud.

En la primera mitad del film, la directora logra transmitir la atracción mutua entre la pareja protagónica, pero luego, cuando la esposa burguesa abandona todo para ir a plantar melones con su amante proletario, el film ofrece momentos de humor involuntario que de todos modos no ayudan a sostener un producto endeble. Para colmo, el personaje del marido se vuelve instantáneamente insoportable, tiránico y mezquino, una especie de psicópata automático, y el espectador se puede preguntar cómo hizo la mujer para aguantarlo toda la vida sin inconvenientes.

Las locaciones de provincia y los paisajes son bonitos y están bien filmados, pero cada escena en interiores está fotografiada sin mayor esfuerzo estético.

Dejá tu comentario