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Inversión extranjera: por qué los anuncios superan a la realidad
Pese a que el Ejecutivo puso en marcha un conjunto de medidas con el fin de generar un entorno de favorable para la llegada de inversiones extranjeras, los resultados siguen siendo poco alentadores. Ámbito Biz analiza junto a expertos qué factores del contexto doméstico y externo complican el arribo de flujos de capital productivo.

Mauricio Macri había estimado en u$s20.000 millones el potencial de inversiones que vendrían a la Argentina en 2016 (lo dijo en el For de Davos a un mes de asumir).
Según datos del INDEC difundidos ayer, las inversiones sufrieron una caída en el 2016 del 5,5% respecto del 2015, tras descender 7,7% interanual en el cuarto trimestre del 2016. "En parte esto fue producto de la caída de la demanda interna", opina Lorenzo Sigaut Gravina, economista jefe de la consultora Ecolatina. Para el analista, "el deterioro del poder de compra de los ingresos por la aceleración inflacionaria y la incertidumbre laboral, golpearon fuertemente el consumo elevando la capacidad ociosa de muchos sectores productivos". Cifras oficiales mostraron que la industria operó en 2016 con la mayor capacidad ociosa en los últimos 14 años (35,5%).
Español considera que "un empresario local o extranjero solo va a invertir si tiene expectativa de ventas o dentro del país o en el exterior. Y lo cierto es que hoy, el mercado interno viene de un año muy difícil, y no hay una gran expectativa de recuperación del consumo para 2017. Por su parte, el mercado externo tampoco parece ser el que vaya a traccionar la producción". La previsión que tiene la OMC es de un crecimiento en torno al 2% en el comercio mundial para los próximos años. En el contexto regional, tampoco ayuda el complicado momento político-económico de Brasil, principal socio comercial de Argentina.
Los analistas le asignan también una cierta responsabilidad del actual escenario doméstico al efecto de la política monetaria restrictiva que dispuso el BCRA para combatir la inflación. "La suba de las tasas de interés elevó el costo del financiamiento de los bancos (los préstamos a empresas se contrajeron 2% en términos reales en 2016), e hizo más atractiva la inversión financiera que la productiva", afirmó Sigaut Gravina.
Los especialistas tampoco soslayan el hecho de que el cambio de administración trajo aparejado un gran atraso en la concreción de la obra pública, que junto a la menor actividad del sector privado explican el retroceso de la construcción (-12%)", explican desde Ecolatina.
Más allá de estos factores, Sica recuerda que "los procesos de inversión son lentos, más en un país como la Argentina que casi tiene que volver a reinsertarse en el mundo". Para el titular de Abeceb, "la discrecionalidad que predominó en la anterior gestión afectó mucho la credibilidad en materia de la consistencia de los marcos regulatorios a futuro".
Asimismo, remarca que "las inversiones miran más allá del ciclo político, si los cambios en términos de reformas más estructurales tienen cierta aceptación social".
Según el índice Doing Business 2016 del Banco Mundial, que mide la facilidad que brinda un país para hacer negocios, Argentina aparece entre los países que aplica una mayor carga tributaria sobre las empresas (en el puesto 178 de 190). Y en el ranking general, ocupa el puesto 116, es decir, hay más de 100 países con mejores condiciones para invertir que en nuestro territorio.
Pese a esta desfavorable coyuntura, existe un dato positivo que destacan los expertos: el fuerte aumento que se registró en 2016 respecto a fusiones y adquisiciones de empresas. "Casi que cuadruplicó lo que era en los años anteriores", afirma Sica.
INICIO DE 2017
Las cifras de 2017 de IED publicadas por el BCRA muestran que el panorama no cambia demasiado: en el bimestre enero-febrero el monto ingresado por no residentes con algún destino productivo no supera los u$s 400 millones y se ubica por debajo del promedio de los últimos nueve años para ese mismo período (ver infografía).
El estrecho ingreso de capital productivo contrasta de manera alarmante con el nivel de inversiones financieras: en el segundo mes del año solo uno de cada cinco dólares que llegaron al país fueron para la economía real, mientras que el resto se volcó hacia las colocaciones de portafolio. "No había tal relación en los últimos meses. Por un lado la buena noticia es que hay inversores extranjeros que están mirando a Argentina, pero desde otro punto de vista vemos que eso no va a repercutir en las variables que son sensibles para la sociedad, como un mayor aparato productivo, o generación de empleo", asegura Amílcar Collante, economista del Centro de Estudios Económicos del Sur (Cesur).
RESTO DEL AÑO
La mayoría de los analistas coincide en que gran parte de los índices domésticos tocaron un piso en 2016, por lo que durante este año la tendencia se revertirá, empezando por la mejora esperada de la demanda interna. "Las elecciones de medio término le exigen al Gobierno una recuperación del poder adquisitivo, lo que se traduciría en mayor consumo y en mayores ventas para las empresas", estima Sigaut Gravina, quien cree que "la apuesta electoral también conlleva el impacto directo del sector público sobre la inversión a través del aumento del gasto de capital".
Para Collante, por su parte, un factor clave es la gobernabilidad: "Hoy el inversor extranjero está reticente, tras una evidente mayor conflictividad social". Y un dato no menor, desde su punto de vista, es que "las reformas que quieren los inversores van estar sujetas a los resultados de las elecciones. Si no gana Cambiemos, al Gobierno se le va a hacer muy complicado llevar a cabo esas reformas". Una vez que se aclare el futuro político, el economista destaca que "lo que verdaderamente va a traccionar la IED, va a ser la inversión de empresas locales: los que primeros mueven son los argentinos, con la ampliación de fábricas".
En ese contexto, el sector agropecuario fue el que primero reaccionó a lo que inversiones se refiere: el año pasado aumentó sus inversiones en casi un 50%. "Hubo un gran impacto en maquinaria agrícola, equipamiento, tanto en producción nacional como en importaciones", puntualiza Sica. Otro segmento que muestra un despegue es el de la obra pública en infraestructura. Y según el titular de Abeceb "la inversión se está viendo con mayor fuerza en todos los sectores donde los marcos regulatorios avanzaron más fuertemente durante los últimos 15 meses: energía renovable y no renovable (Vaca Muerta) y telecomunicaciones".



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