Uno de los legisladores más críticos fue el presidente de la Cámara de Representantes, el republicano John Boehner, quien calificó el histórico giro diplomático como "una serie de concesiones sin sentido a una dictadura que maltrata a su gente y conspira con los enemigos". "Las relaciones con el régimen de Castro no deben de ser revisadas, y mucho menos normalizadas hasta que el pueblo cubano pueda disfrutar de la libertad", afirmó.
El senador republicano por Florida, Marco Rubio, definió como "inexplicable" el acuerdo y dijo que sólo retrasará aún más la transición de Cuba del comunismo a un sistema democrático. Visiblemente molesto, el legislador cubano-estadounidense, que espera convertirse en el nuevo presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores para el Hemisferio Occidental de la Cámara Alta, adelantó que usará "todas las herramientas a nuestra disposición como mayoría, para revertir la mayor cantidad posible de estos cambios. Este Congreso no levantará el embargo". A partir de enero, las dos cámaras legislativas estarán bajo control opositor.
Las críticas a Obama también vinieron desde filas demócratas. El actual presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado, Robert Menéndez, sostuvo que las acciones del mandatario "justificaron el comportamiento brutal del Gobierno cubano".
| Agencias AFP, EFE, |
DPA, ANSA y Reuters


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