Frenéticos coloquios bilaterales de altos funcionarios de los cinco miembros del Consejo de Seguridad, Alemania e Irán se sucedieron hasta altas horas en Ginebra, luego que el primero de tres días de cumbres comenzó ayer con un encuentro que duró apenas diez minutos, y en el que sólo se repasaron los puntos consensuados de las negociaciones previas. De acuerdo con declaraciones del vocero de la jefa de la diplomacia de la Unión Europea (UE), Catherine Ashton, Michael Mann, se pretende negociar "de buena fe y avanzar, y esperamos que también los iraníes lo hagan".
Ante las nuevas exigencias de Teherán, una fuente de la Casa Blanca reveló ayer que "es muy difícil" que pueda cerrarse un acuerdo este fin de semana. Sin embargo, la prensa israelí insistía al cierre de esta edición en que los escollos pueden superarse. "Creo que podemos llegar a un acuerdo. Tendremos que ver, porque es difícil. Es muy difícil... Si fuera fácil de hacer, se habría hecho hace mucho tiempo", declaró, con todo, un negociador estadounidense.
Por su parte, el secretario de Estado norteamericano, John Kerry, confirmó que la cuestión del enriquecimiento de uranio por parte del régimen teocrático no estará incluida en un eventual acuerdo preliminar, al revés de lo que se creía hasta ahora. "Aún no estamos en ese punto. Estamos en la etapa inicial, de determinar si hay un primer paso que pueda darse", aseguró.
Irán había pedido que en la reunión de ayer se echara luz sobre los puntos de un eventual pacto, dado que la "confianza se perdió durante la anterior tanda de negociaciones. Entonces, Francia forzó las modificaciones que dilataron un entendimiento final.
Unas horas antes de la reanudación del diálogo, Jameneí presionó a sus representantes reafirmando los derechos nucleares de Teherán y estableciendo duras condiciones para las nuevas reuniones. "Insisto en la consolidación de los derechos nucleares de Irán", declaró en un discurso difundido por la televisión pública, en el que pidió a los negociadores iraníes que respeten las "líneas rojas" del programa, especialmente el derecho a enriquecer uranio en su territorio y la negativa a cerrar la planta procesadora de ese combustible nuclear en Fordo.
"Queremos tener relaciones amistosas con todas las naciones y los pueblos. El sistema islámico no es hostil a la nación de Estados Unidos, aunque respecto a Irán y al sistema islámico, el Gobierno estadounidense es arrogante, malintencionado y vengativo", aseveró.
Jameneí también afirmó que Israel "está condenado a la desaparición", un día después de que acusó al Estado judío de estar detrás del doble atentado suicida contra la embajada iraní en Beirut, que dejó al menos 23 muertos, pero fue reivindicado por un grupo vinculado a Al Qaeda.
Además, criticó a Francia en la ronda precedente de Ginebra y se refirió a los dirigentes de París como los que "se arrodillan ante el régimen israelí. En este contexto, el presidente francés, François Hollande, exhortó a la República Islámica a "aportar respuestas y no provocaciones" sobre su plan nuclear. "Las propuestas de Jameneí no van en el sentido del apaciguamiento y la comprensión", señaló ayer. En tanto, el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, se reunió en Moscú con el presidente Vladimir Putin, quien afirmó esperar que se logre "pronto una solución aceptable mutuamente" para terminar la crisis. "Todos quisiéramos una solución diplomática, pero eso requiere que sea una solución real", dijo Netanyahu. Israel se opone a que se levanten las sanciones contra Irán en el marco de un acuerdo interino. Israel, el único país en Medio Oriente que cuenta con arsenal nuclear, considera que un Irán con armas atómicas sería una amenaza letal.
| Agencias AFP, ANSA, EFE, DPA y Reuters, y Ámbito Financiero |


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