24 de junio 2009 - 00:00

Irlanda del Norte: se ensañan con rumanos y logran que se vayan

El rumano Sorin Clyrar mira por una de las ventanas apedreadas de su casa. Las hostilidades fueron cotidianas e iban in crescendo. Autoridades norirlandesas se declararon avergonzadas y comprendieron el deseo de irse de los inmigrantes.
El rumano Sorin Clyrar mira por una de las ventanas apedreadas de su casa. Las hostilidades fueron cotidianas e iban in crescendo. Autoridades norirlandesas se declararon avergonzadas y comprendieron el deseo de irse de los inmigrantes.
Belfast - Un centenar de rumanos que abandonaron sus casas tras días de ataques racistas en Belfast la semana pasada decidieron irse de esa región del Reino Unido. La decisión la tomaron luego de que en los últimos días los inmigrantes también fueron amedrentados por los racistas en la iglesia protestante a la que habían acudido desesperados y en la que estaban residiendo.

La ministra de Desarrollo Social, Margaret Ritchie, dijo que 25 personas -algunas de las cuales fueron amenazadas a punta de pistola o vieron cómo otros rompían las ventanas de sus casas o derribaban las puertas- ya se fueron y otras 75 se aprestaban a hacer lo mismo, volviendo a Rumania.

La funcionaria agregó que 14 rumanos habían decidido permanecer en el país.

El vestíbulo de la iglesia que se les ofreció como refugio la semana pasada sufrió daños en las ventanas y en una puerta, dijo la Policía ayer. Tres hombres, dos de ellos adolescentes, serían los responsables de la intimidación. Otros dos adolescentes fueron detenidos por conducta provocadora y otro de 21 años será sometido a indagatoria.

«No somos una sociedad racista, pero tenemos que trabajar para conseguir respeto hacia las diferencias políticas, religiosas y étnicas», dijo Ritchie.

Los políticos de Irlanda del Norte, que sufrió durante décadas la violencia entre protestantes y católicos hasta el acuerdo de paz de Viernes Santo de 1998, expresaron alarma por el aumento de delitos contra los inmigrantes del este de Europa. El Gobierno autónomo del Ulster calificó de «vergonzoso e imperdonable» el ataque perpetrado.

El viceministro principal de la provincia, Martin McGuiness, reconoció que la decisión tomada de las familias de etnia gitana es «perfectamente comprensible».

«Dejé claro que los apoyaríamos en cualquier decisión que tomasen, pero quería de todo corazón que se quedasen, por eso estoy bastante contento de que catorce hayan decidido hacerlo», declaró el dirigente del republicano de izquierda y católico partido Sinn Fein.

El dirigente republicano apuntó que los responsables del brote de violencia racista son seguramente jóvenes sin vínculos paramilitares, aunque asociados a la extrema derecha británica, en concreto, al grupo neonazi «Combat 18», habitual en algunos campos de fútbol de Inglaterra.

«Me parece que alguna gente, gente joven seguramente, ha tomado nota de las recientes elecciones europeas en Inglaterra y del supuesto éxito del Partido Nacional Británico (de extrema derecha)», abundó McGuinness.

El viceministro principal visitó la iglesia protestante atacada a pedradas, en la que estuvo acompañado por la alcaldesa de Belfast, Naomi Long, del partido multiconfesional Alianza.

Agencias EFE y DPA

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