Por más "Iron Man" que pueda ser, hay un ser humano detrás del superhéroe, y ésta es en parte la base de la segunda secuela del exitoso personaje de Marvel Comics. Shane Black, director y guionista, armó una historia que cuenta la improbable humanización del protagonista, que empieza a contar un relato de una situación de 1999 a la que no le había dado mucha importancia pero que se le vuelve en contra pasados tantos años.
La tercera "Iron Man" es un gran espectáculo que incluye, por supuesto, mucha acción fantástica, pero también humor, incluyendo momentos de comedia negra y de enredos, sátira política y hasta escenas que parecen salidas de un film de terror. Hay buenas actuaciones, no solo del protagonista, sino de talentosos como Ben Kingsley, uno de los encargados de la comicidad de esta película.
| D.C. |



Dejá tu comentario