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Israel envía embajadora con perfil más duro
Dorit Shavit
La designación de Shavit marca una nueva actitud de la cancillería israelí hacia la Argentina, donde vive una de las comunidades judías más grandes de la diáspora. La embajadora es hoy directora general para América Latina y el Caribe del Ministerio de Relaciones Exteriores; habla fluidamente castellano y es una de las funcionarias más cercanas al canciller Avigdor Liberman. Su presencia en Buenos Aires tendrá por objeto pisar el acelerador en la batalla contra lo que en Israel se lee como una creciente influencia iraní en la región, el acercamiento del Gobierno argentino a la teocracia de Teherán (tanto política como comercial) y la falta de avances concretos en las causas por los atentados contra la Embajada de Israel y la AMIA.
Desde su escritorio en Jerusalén, además, Shavit intervino activamente en las sucesivas crisis diplomáticas con Venezuela y los duros ataques antisemitas que le dedica el régimen chavista a sus connacionales judíos.
La nueva embajadora llegará también con la misión de incrementar la «hasbará» (esclarecimiento), término que usan los israelíes para describir sus acciones de prensa tendientes a contrarrestar la mala imagen que dan del estado judío los medios de comunicación.
Shavit, desde ya, conoce bien la región y ha visitado la Argentina en varias oportunidades, entre ellas acompañando a Liberman en su viaje a Buenos Aires hace dos años.
En este marco, se espera que despliegue una ímproba tarea para tratar de explicar las desventajas que -según la visión del Gobierno israelí- tiene sobre el proceso de paz en Medio Oriente el reciente reconocimiento del (hasta ahora) inexistente estado palestino, al que la Argentina adhirió.
A esta robusta diplomática se le conoce un fuerte y duro carácter; hace dos años anunció en un reportaje al diario El Tiempo que en la venezolana isla Margarita actuaba una célula de Hizbulá, el grupo terrorista libanés financiado y armado por Irán.
El perfil de la próxima embajadora se parece menos al de Gazit que al de su predecesor y actual embajador en Brasil Rafi Eldad, que se había convertido en una figura casi pública por sus apariciones en los medios durante la guerra del Líbano y el desalojo de la Franja de Gaza de colonos israelíes. Como contrapartida, Gazit mantuvo un perfil más bajo y prefirió las conversaciones reservadas con el Gobierno por temas como el creciente fenómeno del antisemitismo, el reconocimiento del «estado palestino» y la decuplicación del comercio hacia Irán. Falta poco para saber si el cambio de persona viene acompañado de un golpe de timón en las relaciones bilaterales, en búsqueda de un mayor acercamiento entre ambos países.
Cabe recordar que hace pocos meses el Gobierno argentino designó a Carlos García como embajador ante Israel, tras casi dos años de mantener vacía esa representación diplomática.
Sergio Dattilo


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