2 de noviembre 2011 - 00:00

Israel reacciona y bloquea los fondos a la Autoridad Palestina

El primer ministro Benjamín Netanyahu es observado por el presidente Shimon Peres durante un discurso en el Knesset (parlamento) israelí.
El primer ministro Benjamín Netanyahu es observado por el presidente Shimon Peres durante un discurso en el Knesset (parlamento) israelí.
Jerusalén - Israel decidió ayer acelerar la construcción de dos mil nuevas viviendas en Jerusalén Este y Cisjordania y suspender temporalmente la transferencia de fondos al Gobierno de Mahmud Abás (Abú Mazen) en respuesta a la decisión de la Unesco de aceptar a la Autoridad Palestina (AP) como miembro de pleno derecho.

Así lo decidió ayer el primer ministro Benjamín Netanyahu en una reunión celebrada en Jerusalén y en la que participaron los ocho ministros más relevantes del gabinete. Las nuevas viviendas serán construidas en Jerusalén Este y los asentamientos judíos de Maalé Adumim y Gush Etzion, en el territorio ocupado de Cisjordania.

«Se trata de unas dos mil viviendas en zonas que en cualquier acuerdo futuro de paz quedarán en manos de Israel», justificó la oficina del premier en un comunicado en el que también advirtió que el país se reserva el derecho a adoptar otras medidas.

La suspensión de fondos, por su parte, tiene de momento carácter temporal, hasta que se adopte una decisión final al respecto, señaló una fuente oficial que habló bajo condición de anonimato. «No hay aún una decisión definitiva sobre la transferencia del dinero, pero podría adoptarse muy pronto», precisó la fuente.

Israel recauda y transfiere a la AP unos 100 millones de shekels mensuales (unos u$s 27,5 millones) en concepto de impuestos, tasas y aranceles aduaneros, en virtud de los Acuerdos de París (1995), protocolo económico de los acuerdos de paz de Oslo.

La reunión había sido convocada ayer con el objetivo expreso de analizar las respuestas a la aceptación de Palestina en la Unesco, iniciativa a la que Israel y EE.UU. se opusieron, ya que en su opinión es contraria a los esfuerzos para lograr una paz negociada en Medio Oriente.

La fuente oficial israelí arguyó que las medidas adoptadas por su Gobierno responden al «rechazo palestino a regresar a las conversaciones de paz y en su lugar acudir a los organismos de la ONU para tomar medidas unilaterales».

Por su parte, la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) pidió ayer al Cuarteto para Oriente Medio (integrado por EE.UU., la UE, la ONU y Rusia), y al resto de la comunidad internacional una enérgica condena a Israel por las decisiones aprobadas.

«Esperamos que los miembros del Cuarteto, y el resto de la comunidad internacional, condenen en los términos más enérgicos este paso israelí para consolidar la ocupación», afirmó Xavier Abu Eid, vocero de la OLP. Sobre la decisión de edificar en los asentamientos, el representante aseveró que «esas construcciones demuestran que la verdadera intención de Israel no es negociar sino dictarnos la solución y que no tenemos un socio para la paz».

Los impuestos que congelará Israel son vitales para las finanzas de la administración palestina en Cisjordania y la Franja de Gaza, ya que en su mayoría se utilizan para el pago de sus funcionarios.

Pese a ello, el portavoz de la OLP aseguró que los palestinos no se dejarán amedrentar por las medidas de presión israelíes y «continuará sus acciones no violentas para seguir defendiendo los derechos legítimos del pueblo palestino, incluyendo el acceso a los organismos internacionales».

Israel anunció el mismo lunes, tras conocerse la decisión de la Unesco, que se replantearía su cooperación con la organización, sumándose al anunció de EE.UU. de congelar sus fondos a esa organización.

Medios locales ya apuntaban ayer que el Gobierno israelí se inclinaría por aprobar la edificación de nuevas unidades en las colonias situadas en «lugares que Israel no ve como problemáticos», aunque el anuncio recibiera «críticas internacionales».

Israel considera a Jerusalén como su «capital eterna e indivisible del pueblo judío», y no diferencia entre el territorio delimitado por la Línea Verde, o del armisticio de 1949 que puso fin a la primera guerra árabe-israelí.

Asimismo, Gush Etzion, en el distrito cisjordano de Belén, y el de Maalé Adumim, también en Cisjordania y situado al este de Jerusalén, son dos de los tres grandes bloques de asentamientos que Israel aspira a anexionarse en un eventual acuerdo de paz con los palestinos.

De acuerdo con el derecho internacional los asentamientos en el territorio ocupado por Israel desde 1967 son ilegales y socavan la viabilidad de un Estado palestino.

Agencias EFE, AFP, Reuters, ANSA y DPA

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