Estas disposiciones fueron precedidas por una serie de arrestos en Cisjordania y por el "blindaje" de Yatta, la aldea cercana a Hebrón, de donde son oriundos los dos palestinos autores del atentado, que el miércoles abrieron fuego con armas automáticas en un café de Tel Aviv, en el que resultaron muertos cuatro israelíes y heridos al menos otros dieciséis. Los atacantes son los primos Khaled e Mohamed Mahmara, de 21 años de edad, ambos detenidos. Uno de ellos se hallaría ileso y el otro que habría recibido disparos, estaría hospitalizado en grave estado. De acuerdo con testigos, los dos jóvenes arribaron al lugar vestidos de manera muy elegante. "Parecían abogados", dijo uno de los supervivientes. Tras consumir algo, se levantaron de la mesa y abrieron fuego.
"No nos van a doblegar. No escuché una condena inequívoca por parte de la Autoridad Palestina (AP), pero en cambio oí los gritos de júbilo en Gaza de parte de algunos sectores de la sociedad palestina", afirmó el primer ministro Benjamin Netanyahu.
La ciudad estaba en shock por el ataque, ya que muchos consideraban que había pasado lo peor de la llamada "Intifada de los cuchillos", llamada así por la repetición reciente de ataques casi suicidas por parte de palestinos con armas blancas.
Al respecto, el presidente palestino, Mahmud Abás (Abú Mazen), rechazó "todas las operaciones contra civiles no importa de dónde provengan ni con cuál justificación", aunque evitó nombrara el atentado. Su partido, Al Fatah, definió el ataque como "una respuesta individual y natural contra la violencia israelí. Hamás, en cambio, directamente aplaudió la acción.
| Agencias ANSA, EFE y Reuters |


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