Roma - La reconstrucción de las zonas devastadas por el sismo del 6 de abril, que arrasó el centro de Italia y que destruyó unas 10.000 edificaciones, costará unos 12.000 millones de euros, según calculó ayer el ministro del Interior, Roberto Maroni. Para costear la inversión, el Gobierno estudia gravar con un nuevo impuesto a los ingresos más altos.
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El primer ministro, Silvio Berlusconi, convocó para la próxima semana un consejo de ministros en la ciudad de L'Aquila, la más afectada por el terremoto, que dejó 294 muertos y unos 58.000 damnificados. La mitad de las edificaciones de L'Aquila sufrió daños graves, sobre todo el casco histórico medieval y las iglesias románicas y góticas.
El mandatario aseguró la semana pasada que la comunidad internacional ofreció «adoptar» para su reconstrucción una iglesia o un monumento histórico.
Entre los países que anunciaron que prestarán su colaboración en las tareas de reconstrucción figura España, que colaborará en la restauración de la fortaleza de L'Aquila, erigida en tiempos del emperador Carlos V, informaron fuentes oficiales.
Tasa
Respecto del impuesto, se trataría de una contribución obligatoria para las rentas que superen una cifra que el Gobierno podría establecer entre los 130.000 y los 140.000 euros anuales.
El diario Corriere della Sera afirma que todavía no está claro si este impuesto se aplicaría como una tasa adicional del IRPF o si se trataría de una contribución extraordinaria. El Gobierno también baraja otras hipótesis como un impuesto adicional sobre la lotería.
Mientras tanto, la atención a los afectados por el terremoto que sacudió a la región de Abruzzo sigue dando que hablar. Uno de los hoteles que alojaron a los afectados por el sismo distribuyó alimentos vencidos a sus huéspedes, según informaron los medios locales.
Fuerzas policiales confiscaron hasta 150 kilos de comida vencida que estaba siendo suministrada a las familias, unas 50 personas en total, que fueron recibidas en esta estructura hotelera de la localidad de Vasto (centro). Según publicaron los medios italianos, el gerente del hotel habría explicado que el alojamiento había sido abierto antes de tiempo y no había podido proveerse de todo lo necesario.
Por otro lado, la fiscalía de L'Aquila abrió una investigación para ver por qué algunas casas construidas en las últimas décadas cedieron fácilmente ante el sismo. Según algunos medios locales, algunas estaban construidas con cemento mezclado con arena de playa.
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