Italia, enardecida por Eluana

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Roma - La muerte de Eluana Englaro -que estaba en coma vegetativo desde 1992- profundizó la fractura política en Italia y fue objeto ayer de todo tipo de reproches y acusaciones. El padre de la joven, Giuseppe Englaro, asumió íntegramente la decisión de practicar la eutanasia a su hija.
«Quiero que se sepa que yo soy el único responsable, he sido yo que el que ha llevado esta historia hasta el fin», según recogió el diario Il Corriere della Sera. «Si mucha gente viera una fotografía de Eluana en la actualidad se callaría, pero no lo haré (permitir que la vean) jamás», dijo.
Eluana, de 38 años, falleció el lunes a las 20 en la casa de reposo La Quiete, en la norteña ciudad de Udine, mientras el Senado debatía un proyecto de ley para prohibir la suspensión de la nutrición e hidratación que la mantenía con vida, lo que finalmente fue aprobado ayer para casos futuros.
El responsable del equipo de voluntarios que llevaba el protocolo médico que pondría fin a la vida de Eluana, el anestesista Amato De Monte, fue el que avisó por teléfono a Englaro. «Sólo quiero estar solo», respondió el hombre.
«Eluana no murió de muerte natural, fue asesinada», clamó el jefe de Gobierno, Silvio Berlusconi, quien había intentado bloquear la sentencia de la Corte Suprema, que permitió que se le desconectara la alimentación, a través de un decreto urgente.
Los resultados de la autopsia deberán aclarar la muerte de la mujer, ocurrida antes de lo estimado por sus propios médicos, quienes creen que se dio «probablemente» por una insuficiencia renal que degeneró a su vez en una insuficiencia respiratoria y un paro cardíaco.
Pese a las acusaciones de Berlusconi y de numerosos miembros de su Gobierno, la fiscalía de la región no encontró indicios para abrir una investigación por «crimen», informaron fuentes judiciales. El Colegio de Médicos de la región convocó, en cambio, a los médicos que asistieron a Eluana, entre ellos al anestesista Amato De Monte, para esclarecer el caso.
Los adversarios de la eutanasia los acusan de haber acelerado la muerte de la mujer para evitar que el Parlamento italiano adoptara una ley urgente que los hubiese obligado a conectar de nuevo la alimentación artificial.
Según una periodista de la televisión pública que cubrió el caso desde el inicio y que la había visitado recientemente, Eluana era «irreconocible», pesaba unos 40 kilogramos y tenía úlceras en todo su cuerpo a pesar de que la cambiaban de posición cada dos horas.
«Un momento de dolor y confusión nacional como el de hoy puede ser la oportunidad para una reflexión común», declaró el presidente de la República, Giorgio Napolitano, cuyos poderes fueron cuestionados por el Gobierno cuando se negó a firmar el decreto propuesto por Berlusconi.
En ese marco, el Senado aprobó con 164 votos a favor, 100 en contra y una abstención la moción del partido gubernamental que obliga a alimentar e hidratar a las personas que no puedan hacerlo por sí mismas, aunque todavía restan pasos parlamentarios para su aprobación definitiva.
Agencias AFP, EFE, Reuters, ANSA y DPA

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