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Una aclaración al título, esto es "perder" es en términos reales ya que mientras la inflación de los doce meses entre noviembre de 2016 y el de 2017 ascendió a 22,3% (INDEC), su resultado neto del semestre creció en este período un magro 2,5%. Claro que ésto no significa de ninguna manera que haya sido un período. Al contrario. Es así que la vemos incrementando su producción de harinas 27% a 44.303 tn., mientras las ventas crecieron 26% a 45.497 tn. (redujo inventarios pasando de $91,4 millones en 2016 a $84,9 ahora) y lo que es tal vez más significativo las exportaciones saltaron 29% a 23.193 toneladas. A futuro lo que nos informa es que se estima que la producción de la actual campaña triguera será 5% inferior a la anterior, esperando al mismo tiempo una caída en la calidad del grano, lo que redundara en un incremento del precio (ya evidente por la presión de los exportadores) y la dificultad de abastecerse de cereal de buena calidad. Se vuelve así clave que pueda trasladar libremente a sus precios el efecto de estos dos factores. Pasando al contable arranca con ingresos de $375,5 millones, 34% más que antes, los que descontados los costos le dejan en seis meses un bruto de $46,1 millones 30% más que doce meses antes (el margen bruto 12% es el menor del lustro). El control de los gastos (26%) y el aporte de otros resultados la dejan luego con un operativo de $12,5 millones (73% más que antes) que descontada la carga financiera (con $-3,1 millones casi quintuplica la de un año antes) la lleva a un "pre tax" de $9,3 millones. Aquí es donde el salto de la mordida fiscal (históricamente 37%, ahora 54%) hace su agosto (pagó $5,6 millones por los despidos en su nueva planta de envasado), dejándola con un neto de $4.290.910 apenas más que los $4,2 millones de un año antes. Atención con los seguros que tiene por cobrar.
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