15 de febrero 2012 - 00:00

Japón sorprende a mercados: va a inyectar u$s 130.000 millones más

Tokio - El Banco de Japón anunció ayer una flexibilización de su política monetaria para apoyar la economía del país frente a las incertidumbres del consumo mundial y las dificultades internas.

En un movimiento que sorprendió a los mercados, el comité de política monetaria del Banco de Japón, reunido durante dos días, decidió ampliar en 10 billones de yenes (u$s 130.000 millones) su programa de compra de activos y de créditos, bajo el cual compra deuda pública (del Tesoro nipón) y privada y presta fondos baratos contra varios tipos de garantías. El importe del incremento total será para la compra de bonos gubernamentales a largo plazo, anunció el BOJ (por su sigla en inglés).

Con esta decisión, el instituto emisor eleva a 65 billones de yenes el monto total disponible para comprar bonos estatales, obligaciones de empresas u otros títulos financieros, y emitir préstamos a tasa preferencial. El objetivo es inundar el mercado financiero de liquidez, para que los bancos concedan más créditos a los particulares y las empresas y así estimulen el consumo, las inversiones y el conjunto de la actividad.

En la misma línea, la entidad anunció, como preveían los pronósticos, el mantenimiento de su principal tasa directora entre un 0% y un 0,1%, por decisión unánime de los nueve miembros del comité de política monetaria. «La economía japonesa afronta grandes incertidumbres por el problema de la deuda europea, el equilibrio entre el suministro y la demanda de electricidad y el encarecimiento del yen», perjudicial este último para las exportaciones, explicó el banco central en un comunicado.

El PBI japonés retrocedió un 2,3% en ritmo interanual en el trimestre octubre-diciembre. El Gobierno atribuyó la caída del PBI a las consecuencias de las inundaciones en Tailandia.

Casi un año después del sismo del 11 de marzo, que causó el accidente de la central de Fukushima, la red eléctrica japonesa, privada prácticamente de energía nuclear, sigue bajo tensión. En 2011, la economía nipona se contrajo un 0,9%.

En este contexto, el banco central consideró necesario «extender su dispositivo de flexibilización monetaria», para contribuir a «doblegar la deflación y alcanzar un crecimiento estable unido a una estabilidad de precios». En cuanto a esa «estabilidad de precios», el Banco de Japón dijo tener por objetivo un aumento de los precios al consumo del 2% o menos a medio y largo plazo, con «un objetivo específico del 1% por el momento».

La tercera potencia económica mundial acusa desde hace casi tres años el fenómeno de la deflación, una baja general y continuada de los precios que desalienta las inversiones de las empresas y debilita el consumo de los hogares, que antes de comprar prefieren esperar a que los precios bajen aún más.

Los futuros de los bonos soberanos a 10 años saltaron y el yen cayó hasta un 0,4% en respuesta a las decisiones del banco central (su nivel más bajo frente al dólar en tres meses).

La presión ha ido en aumento en las últimas semanas para que el BOJ tome medidas más firmes y establezca una meta explícita de inflación similar a la Reserva Federal en medio de críticas de los políticos de que el banco central no era lo suficientemente agresivo en su esfuerzo por sacar al país de la deflación. «La decisión de la Reserva Federal de adoptar una meta de inflación está afectando claramente a la opinión del BOJ. La decisión de la Fed también dio a los legisladores de Gobierno y de la oposición razones para presionar al BOJ», explicó Seiji Adachi, economista de Deutsche Securities en Tokio. El alivio «resaltó las preocupaciones sobre las perspectivas de la economía japonesa. Esto podría mantener la puerta abierta para mayor flexibilización en el camino», dijo Joe Manimbo, analista de mercado senior de Travelex Global Payments en Washington.

Agencias DPA, Reuters y ANSA

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