14 de marzo 2011 - 00:00

Japón, un desastre y una oportunidad

Japón, un desastre y una oportunidad
Sabemos que, llegado el caso, hasta el argumento más falaz e insólito puede ser esgrimido para justificar lo que sucede o sucedió en el mercado. En las últimas horas escuchamos, por ejemplo, que el desastre que abatió al Japón fue responsable de la baja del precio del petróleo, que en la última semana retrocedió el 3,12%. Es cierto que en la última rueda el crudo cedió un 1,5%, pero tanto o más cierto es que a partir del momento en que se supo del temblor y el consiguiente tsunami, el oro negro, que había caído debajo de los u$s 100, comenzó a ganar terreno para cerrar en u$s 101,16 por barril. La idea general de los que alimentan estos argumentos es que, siendo Japón el tercero o cuarto mayor consumidor de commodities del planeta (depende cómo consideremos a Europa), la crisis económica que conlleva la catástrofe implicaría una caída del consumo y un consiguiente efecto depresor sobre el precio de las materias primas. Por sobre todas las cosas, lamentamos las muertes y las desgracias personales de los afectados, pero si la historia sirve de ejemplo, lo más probable es que los japoneses se levanten pronto de los escombros. De todas maneras, cuidado con las apuestas, ya que no podemos más que admitir que no tenemos ni la más remota idea de qué pasará con los precios. Por ejemplo, la matanza en Zauiya, luego de una semana de bombardeos contra los rebeldes a Gadafi, aunada al pedido de la Liga Árabe acercan un poco más la posibilidad de que se declare una zona de exclusión aérea en Libia, lo que podría deprimir aún más el precio del crudo. Si miramos lo ocurrido con el Dow, el 0,5% que ganó el viernes quedando en 12.044,4 puntos, con apenas 921 millones de papeles en el NYSE, pareció ser más una combinación de un paso al costado de los inversores y un prudente cierre de posiciones, que un auténtico cambio de tendencia al 1,03% que perdió el Promedio en la semana. Veremos.

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