El autor de “Soldados de Salamina” vino a la Feria del Libro para presentar su nueva novela sobre la Guerra Civil, “El monarca de las sombras”.
Javier Cercas
"Es una novela belicosamente antibelicista", dice Javier Cercas de "El monarca de las sombras", que publicó Literatura Random House. El escritor español que mezcla leyenda con historia, que transforma la no ficción en literatura, que vuelve políticos los pequeños sucesos documentados, autor de "Soldados de Salamina", "Anatomía de un instante" y "El impostor", entre otros libros, vino a la Feria del Libro a presenta el nuevo. Dialogamos con él:
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Periodista: Su novela habla de Manuel Mena, un muchacho de 17 años que se hizo falangista y murió en la Guerra Civil. Cuenta lo que le sucede a usted al escribir la historia de ese hombre, su tío abuelo. Y de lo que vivió su madre por ese hecho.
Javier Cercas: Mi madre es la protagonista secreta de esta historia, que no sólo habla de la Guerra Civil. Habla de la herencia de la Guerra Civil, de la herencia de violencia con la que todos cargamos. Y quien me transmite esa herencia es mi madre. Es la que me habló de ese muchacho de una familia humilde, de pequeños propietarios, con inquietudes intelectuales, el primero de la familia que estudia. En 1936 decidió alistarse en el bando franquista para defender una causa injusta. Que ahora sabemos que era injusta. Y muere en el lado equivocado de la historia. Yo me preguntaba por qué, para mi madre, era tan importante. Ella tenía 5 años cuando estalla la guerra y 7 cuando muere este chico, a los 19 años. Para ella era un héroe, el hombre valiente que ha ido a la guerra a defender la familia, la religión, la patria y esos valores en los que ellos creían. La pregunta a la que me enfrenta mi madre es sobre la herencia de la violencia, algo con lo que cargamos españoles, argentinos, franceses, todos, y qué hacemos con ella. Hay que saber qué hay en esa herencia porque, si eso se conoce, se puede manejar; si no, te maneja ella, porque no sabes de dónde viene y adónde va. La gente que ha vivido experiencias duras, traumáticas, terribles, la guerra, una dictadura, calla. Pero nosotros tenemos el deber de saber. Y yo nunca supe qué había en esa herencia. Es uno de los motivos por los que he tardado tanto en escribir este libro, que siempre quise escribir.
P.: ¿Qué lo trababa?
J.C.: No sabía cómo convertir una historia tan pequeñita y tan personal en universal. La literatura, a diferencia del periodismo, convierte lo individual en universal, lo que me pasa a mí en lo que nos pasa a todos. Es lo que queremos los escritores. A través de una pequeña historia, la historia de mi tío, de mi familia, de mi pueblo, contar cosas que nos atañen a todos. Este libro tiene que ver con "Soldados de Salamina" por la guerra, pero más con "El impostor" porque habla del pasado peor, individual pero colectivo, y cómo se trata de edulcorarlo, enmascararlo, esconderlo y convertirlo en otra cosa. Enric Marco, el impostor, se inventó una vida heroica, dijo que era un antifascista superviviente de los campos de concentración nazis para ocultar una vida muchísimo peor, que era la real. Es lo que se hace comúnmente. "El monarca de las sombras" propone lo contrario, afrontemos la realidad tal como es. En España hay gente que dice que en el franquismo todos eran antifranquistas, mentira. Vázquez Montalbán decía que los antifranquistas cabían en un autobús. Yo me propuse afrontar lo peor de mi propia herencia, que es lo peor de nuestra herencia colectiva.
P.: ¿Cómo se decidió a enfrentar esa herencia?
J.C.: O lo hacía ahora o no lo hacía. La mayoría de quienes habían conversado conmigo están muertos. Lo callado provoca una especie de niebla sobre nuestras familias. Y la mayoría no sabe qué ha hecho su familia en esas situaciones dramáticas. Por eso es indispensable saber. En "Soldados de Salamina" reivindiqué de manera apasionada la herencia de la República, que es la que hay que reivindicar. Aquí hay la asunción de mi propio pasado. Y la mayoría de los españoles, salvando los que se fueron al exilio, venimos de ahí, y hay que saberlo. Un primo me decía "si te metes en eso te vas a encontrar con cosas muy desagradables", pero tenía que hacerlo. Ver un niño que va a morir en la guerra, porque son los niños los que van a la guerra. Y quienes los mandamos somos los adultos. Y van a la guerra porque los adultos idealizamos las guerras, se las ve como algo útil, noble, capaz de solucionar problemas, el lugar donde los hombres dan lo mejor de sí mismos. Los muchachos van a la guerra creyendo eso, y se encuentran con la guerra de verdad, el horror, la violencia sin sentido. Los adultos creamos ideologías tóxicas que prometen el paraíso y acaban creando el infierno. Cuando descubren el engaño es demasiado tarde. Hoy sacralizamos la memoria, pero buscamos olvidar.
P.: ¿Por qué "El monarca de las sombras?
J.C.: Homero cuenta que Ulises visita el Hades, el reino de los muertos, y se encuentra con Aquiles, el héroe troyano; yo creía que mi madre, cuando hablaba de mi tío, me lo ponía como ejemplo, lo hacía parecido al joven puro, idealista, el mejor de los griegos, que muere en combate para vivir en la memoria para siempre. Pero Aquiles dice: "preferiría ser un siervo del último siervo y estar vivo antes que estar muerto y ser el monarca de las sombras". Entonces mi madre no me proponía a Aquiles como ejemplo sino como contraejemplo, el ejemplo era el vividor y astuto Ulises.
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