Jefe golpista de Honduras ya habla de renunciar. Se acelera el diálogo

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Tegucigalpa - El régimen de facto de Honduras y el sector que responde al mandatario depuesto Manuel Zelaya reconocieron haber iniciado contactos para buscar una salida a la crisis. En una señal que marca otra escala en su progresivo debilitamiento, el golpista Roberto Micheletti afirmó que está dispuesto a renunciar, mientras continuó la represión.

«Estoy dispuesto a hacerme a un lado si es necesario», declaró Micheletti, quien sostuvo que «todas las opciones deben estar sobre la mesa, excepto la cancelación o el no reconocimiento de las elecciones del 29 de noviembre».

En declaraciones al vespertino chileno La Segunda, el gobernante de facto definió que la realización y la validación de las elecciones «no deben girar en torno» a él o a Zelaya, «sino en torno al futuro democrático» de Honduras.

En cuanto a la posibilidad de dimitir en caso de que Zelaya se comprometiera a validar los comicios, Micheletti reseñó que en varias oportunidades aseguró que «nunca» sería «un impedimento ni para las elecciones ni para resolver esta crisis».

En tanto, uno de los principales dirigentes de la resistencia al golpe de Estado, Juan Barahona, confirmó que se abrió el diálogo y que esperan que «muy pronto se inicien pláticas con el presidente Zelaya y los golpistas».

«Ya hay algunos contactos, están hablando de dialogar; no conocemos la propuesta, pero la negociación tiene que llegar a un acuerdo sin renunciar a la presidencia por parte de Zelaya y a la Asamblea Constituyente», dijo Barahona. El dirigente descartó así la propuesta realizada por el empresario Adolfo Facussé de renuncia de Micheletti y la asunción formal de Zelaya sólo para ser detenido en su casa, con la asunción del Gobierno por un gabinete de reconciliación nacional que lleve adelante las elecciones, según informó la prensa local.

El coordinador del Frente Nacional de Resistencia Contra el Golpe de Estado agregó que «es posible que los representantes de la OEA que están por venir se incorporen a ese diálogo».

Dicha misión, integrada por unos 10 cancilleres, fue acordada el lunes en el OEA luego de que el Gobierno de facto invitara a la delegación tras el repudio que generó en el sistema interamericano la expulsión el fin de semana de funcionarios del organismo que llegaron a Honduras a modo de avanzada para otra visita que los diplomáticos habían anunciado.

Agencias ANSA y EFE

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