Jorge Gerschman, de notable parecido físico con el narrador, interpretó a Conti tras buscar inspiración en sus escritos, en los que encontró -según dice- la fuerza poética necesaria para afrontar las escenas de tortura: "En esos momentos pensé en compañeros míos desaparecidos y sentí que me solidarizaba con ellos; tal vez con algo de culpa, porque sabía que ahí nomás estaba la vestuarista para alcanzarme una bata y podía ducharme y salir de ahí. El actor también integra el elenco de "Caín", adaptación de "En alta mar", pieza del escritor y caricaturista polaco Slawomir Mrozek que se exhibe en la sala "Entretelones" (Enrique Martínez 1427), los sábados a las 22, con dirección de Sergio Rosemblat.
Gerschman protagoniza esta comedia, de clima absurdo y trazos de historieta, junto a Gabriel Pacheco, Carlos Piñeiro y Pepe Simón (como el cartero). La obra reúne a tres hombres en una balsa discutiendo quién va a ser comido por los otros dos. Todo consiste en elegir al individuo adecuado y convencerlo mediante diversos recursos (presión psicológica, fraude electoral, bullying) de que su sacrificio es por elección propia.
Periodista: Comencemos por "El almuerzo".
Jorge Gerschman: Eran los primeros meses de la dictadura y Videla pretendía dar una imagen de gobierno tolerante y abierto al diálogo. Ya había hecho una reunión previa con artistas plásticos.
P.: ¿Cómo era la vida de Conti en Tigre? Gabriel García Márquez contó en una nota que criaba gatos, perros, palomas y además tenía una huerta.
J.G.: El adoraba la naturaleza y la tranquilidad del Delta. En su novela "Sudeste" describe la vida de las islas y a su gente sencilla y postergada. Yo visité su antigua casa, a orillas del arroyo Gambado. Ahora es un Museo y lo cuida una mujer que era su vecina. Mientras recorríamos el lugar nos contó anécdotas muy risueñas, porque él tenía un gran sentido del humor. Yo la escuchaba muy atento, hasta que de pronto me dice: "Pero, ¡vos sos muy parecido a Haroldo!".
P.: ¿Qué episodios toma el film?
J.G.: En realidad se centra en el derrotero de su esposa, Martha Scavac (Mausi Martínez), cuando ella intenta recuperar a su marido mientras busca asilo en la embajada de Cuba y en la de Suecia. Hay un fuerte contraste entre la impostura de esa reunión con intelectuales y el sufrimiento del escritor sometido a torturas. En esas escenas, tomé como leitmotiv un poema japonés que Conti cita en su cuento "La balada del álamo Carolina": "Ciruelo de mi puerta, si no volviese yo, la primavera siempre volverá. Tú, florece". Esas palabras reflejan su posición.
P.: Háblenos de "Caín" donde ejerce el papel de victimario.
J.G.: Cuando empecé el rodaje ya estaba ensayando este personaje que manipula a los otros como si fueran soldaditos de juguete. La obra denuncia el totalitarismo, el abuso de poder, el conflicto entre el individuo y la sociedad. También habla del miedo a la soledad y a ser excluido. Y revela las creencias distorsionadas que todos tenemos respecto a ideales como la justicia. Es una obra pesimista, si se quiere, pero lúdica.
| Entrevista de Patricia Espinosa |


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