El Congreso vive un ambiente de fin de año. Las PASO se acercan y al mismo ritmo se achican las chances de despachar las leyes que pide el Gobierno. El próximo miércoles el Senado tendrá una sesión clave. En otros tiempos sería una sesión de rutina, pero entre los apuros oficiales por desginar jueces, fiscales y directores del Banco Central y el poco tiempo que deja la campaña, se convirtió en una batalla estratégica. La cuestión de los jueces, como sea, ya es tema terminado. El kirchnerismo tiene el número y, a pesar de las críticas sobre el caso Ernesto Kreplak, el acuerdo se va a votar el miércoles.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
La incertidumbre llega al Senado por otro lado. Cristina de Kirchner nombró esta semana a Ricardo Cundom como nuevo jefe del Estado Mayor del Ejército. Agustín Rossi lo pondrá en funciones el lunes, cerrando así el capítulo César Milani en la fuerza, con todo el costo que tuvo para la Casa Rosada.
El Senado no interviene en ese nombramiento porque constitucionalmente nada tiene que decir. Pero existe una costumbre instalada en la fuerza por la que el jefe ostenta el mayor rango posible, es decir, el de Teniente General. Cundom hoy es General de División. Cristina de Kirchner no le ha comunicado aún al Senado decisión alguna sobre el posible ascenso a Cundom, como sí lo hizo a fines de 2013 con Milani. Esa decisión sí debe tener acuerdo del Senado. Algunas señales inquietan y por eso la Comisión de Acuerdos, aunque todo el Congreso esté a punto de entrar en receso por elecciones, está en alerta esperando novedades del Poder Ejecutivo.
El caso de Cundom de todas formas ni se acerca al de Milani en cuanto a conflictividad. El nuevo jefe del Ejército tiene medalla del Congreso por su accionar como helicopterista y comando en defensa de los ataques de las fuerzas británicas a los aeropuertos de Puerto Argentino y Monte Agradable. Junto con Martín Balza tienen el premio de ser los únicos excombatientes que llegaron a la jefatura.
En el caso de Milani, el Gobierno pidió el ascenso a Teniente General en el mismo momento que decidió su nombramiento como Jefe del Ejército. El acuerdo con ese ascenso fue uno de los conflictos más duros que pasó el Gobierno en el Senado. En la reunión de comisión donde se debatió el pliego, tras un duro informe del CELS sobre sus antecedes, la oposición recordó las acusaciones que pesaban sobre Milani por supuestas violaciones a los derechos humanos y el oficialismo tuvo que limitarse a defenderlo argumentando que no estaba procesado y regía el principio de inocencia.
Ese día el kirchnerismo bajará al recinto para dar acuerdo a la designación de una lista de jueces pedida por el Gobierno, entre los que se encuentra el polémico caso del juez Kreplak, subrogante del juzgado con competencia electoral de La Plata. Además, se aprobarán los pliegos de Alejandro Formento, Mariano Beltrani y Bárbara Emilia Domatto Conti como directores del Banco Central y el de la síndica adjunta de la entidad, Paola Alejandra López, todos bendecidos por Axel Kicillof.
El trámite de esos acuerdos dio una primera señal de alarma sobre las complicaciones que pueden llegar de la mano de la campaña: el 16 de junio pasado, cuando se debieron firmar los dictámenes en comisión, el kirchnerismo no logró el quórum y los despachos se demoraron hasta esta semana. La razón fue clara: los propios senadores kirchneristas le comunicaron a Miguel Pichetto que obligaciones de campaña les impedían volar a la Capital Federal.