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Juego a dos puntas de UOCRA y otros gremios
Gerardo Martínez
Jugar al suspenso, atar la suerte a la del Gobierno o asociarse a un candidato bien posicionado en las encuestas. Es el menú de opciones que manejan los dirigentes de las principales centrales sindicales en los prolegómenos de la campaña, con la lógica histórica del gremialismo más tradicional: hacer lo imposible por quedar lo más cerca del próximo gobernante.
En el caso del secretario general de UOCRA, el jueves hizo doblete: con Urribarri firmó un acuerdo de capacitación para trabajadores de Entre Ríos y endulzó los oídos del mandatario. "Es un gran gobernador que realmente enorgullece esta casa, porque él es un hacedor. Un político que se dedicó a transformar la realidad de Entre Ríos y a proyectarse con esas ideas y realidades como para mostrar que se pueden seguir haciendo y generando cambios para mejorar todo lo que se ha hecho en los últimos tiempos en nuestro país", afirmó. Pero lo que parecía un apoyo explícito fue matizado por colaboradores de Martínez, que aclararon que el mismo día se reunió con Alberto Pérez, alfil de Scioli.
En una lógica similar, Moyano prevé hacer un culto del misterio hasta bien entrado 2015. Jugará con el suspenso y oscilará con alabanzas y palos hacia tres postulantes con los que mantendrá necesariamente vínculos: Sergio Massa, Scioli y Mauricio Macri. Con el líder del Frente Renovador tiene una tensión casi permanente, pero mantendrá el nexo de su propio hijo, Facundo, diputado nacional. El legislador sabe que su banca funcionará en sintonía con el bloque de Massa, sin que ello implique una alianza explícita de su padre.
Con Scioli pasará algo similar, pero a través de otro hombre de su confianza, el canillita y también diputado nacional Omar Plaini. El legislador votó días atrás en línea con el Gobierno nacional la ley para el pago de la deuda externa y de inmediato se mostró con el mandatario provincial. Aunque siempre vio a Scioli como un tibio incapaz de desligarse del Gobierno, Moyano sabe del potencial electoral del bonaerense.
Con Mauricio Macri los vínculos del camionero son previos y se remontan al padre del jefe de Gobierno porteño. Con Franco Macri, el camionero siempre tuvo un vínculo de lealtades y nunca hubo obstáculos para los negocios del empresario. En la línea de tiempo, Mauricio fue el único político que casi siempre cumplió con las promesas a Moyano, entre ellas las muy onerosas de pagarles indemnizaciones a los recolectores porteños al momento de ser transferidos a nuevas empresas del servicio. Ese tópico y la carrera electoral consumieron un almuerzo que compartieron ambos el miércoles pasado.
En la CGT de Antonio Caló también están repartidos los huevos en varias canastas. Así, mientras dirigentes como Héctor Daer (Sanidad) y Alberto Roberti (petroleros) ya tienen sus respectivas bancas por el Frente Renovador de Massa, otros sindicalistas preparan su desembarco formal en ese mismo espacio, como Omar Maturano (maquinistas de La Fraternidad) y Roberto Fernández (colectiveros, UTA). Los gremialistas de más peso en la CGT reconocida por el Gobierno, en cambio, aguardarán la nominación de un candidato bendecido por la Casa Rosada. Esa lógica abarca a los de la industria, como el propio metalúrgico Caló y el mecánico Ricardo Pignanelli.
En cambio, desde un sector ultraoficialista ya hicieron saber su respaldo explícito a Urribarri. Son los del Movimiento de Acción Sindical ( MASA), capitaneados por el taxista Omar Viviani. Y en el sector del transporte, el ministro del área, Florencio Randazzo, ya se hizo del apoyo de la Unión Ferroviaria de Sergio Sasia, sucesor de José Pedraza y responsable de haber sacado el gremio mayoritario del ámbito de los trenes de la órbita de los "gordos" de los grandes gremios de servicios de la CGT.


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