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Juego de pases laterales

La absoluta intrascendencia, impropio para un mercado de riesgo que tiene la obligación de proveer de cambios y emociones. O se convierte en la monotonía de la renta fija. Pero así terminaron los índices y cuando tantas expectativas -inclusive políticas- revolotean en torno del Dow Jones, el indicador rector culminó con un 0,44%. El Bovespa se anotó con un pálido 0,26% y -de última- el Merval cerró el terceto referencial, con un 0,23%... de compromiso.
Con un mínimo en 2.424 puntos, máximo de 2.441 y clausurando en 2.436, era como haberse quedado en el final del jueves. Las diferencias dijeron exactamente lo mismo, con 26 a 24 entre aquellos papeles que subieron y los que bajaron. Y si se incorpora el último componente -el volumen negociado- se alcanza la expresión absoluta de una rueda para el olvido. No se pasó de los $ 20 millones en efectivo, en un plano descendente que se vio muy marcado de mitad de período en adelante. Y esto es la tercera parte de aquello que fue promedio por rueda, del pasado agosto. Un rebaje sumamente abrupto en generación de órdenes, que era impensable.
La semana: lo más que consiguieron los mercados fue no caer en el negativo. Pero tras cinco ruedas, el Dow Jones sólo se desplazó el 0,14%. El Bovespa un 0,17% y el Merval -el más «divertido»- que llegó a marcar el 0,55%. Figura bursátil que se consumió en sus dos aspectos, preocupante. La Bolsa, con sequía.


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