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Juego: retrocede Macri y dice no al acuerdo con Kirchner
Mauricio Macri ayer junto a Gabriela Michetti y Federico Pinedo, en el microcine del Gobierno porteño, donde anunció que no llevará adelante un convenio con Lotería Nacional.
Por el convenio, cuyo texto anticipó este diario, el Gobierno de la Ciudad renunciaba completamente a las facultades de control y administración de la actividad que le otorga la Constitución porteña a la Ciudad de Buenos Aires y también el permiso para que, en manos de la Nación, el rubro pudiera extenderse a otras modalidades, además de sumar tragamonedas, casinos y bingos. Todo a cambio de unos $ 170 millones más para la Capital Federal sobre lo que actualmente recibe de las apuestas.
A tiempo tal vez, el jefe de Gobierno porteño resolvió dar un giro, una vez que el propio macrismo había anunciado la elevación del escandaloso documento a la Legislatura para su convalidación. Pero, de pronto el texto del acuerdo pasó a la clandestinidad hasta que, el miércoles por la tarde, Macri se reunió con su vicejefa, Gabriela Michetti; el jefe de Gabinete, Horacio Rodríguez Larreta; el secretario del Gobierno, Marcos Peña; y José Torello. Ese asesor del Gobierno macrista, que fue titular del Instituto del Juego de la Ciudad, es quien llevó adelante el acuerdo que ayer dio de baja Macri. No hizo falta subir el tono ni enredarse en discusiones con Michetti, pionera en el rechazo, cuando se negó a firmar el documento en ausencia de Macri. Hubo varias cuestiones que definieron la medida, que el propio Macri venía defendiendo con el fundamento de recaudar más y de no poder hacer nada para quitarle el control de juego a la Nación. Pesó la arremetida de Kirchner contra los diputruchos; después las críticas de Elisa Carrió que lo envolvían en sus discursos sobre mafias y lavado de dinero; luego la presión de Michetti y la postura de la Iglesia que rechaza la actividad. Un paquete que acorraló a Macri y lo habría llenado de temores, sólo por el hecho de pensar en el debate legislativo que encontraría a su bancada de acuerdo con el kirchnerismo que critica y sólo con ellos; o de una Carrió en campaña electoral fustigando a Michetti candidata por el convenio con «los amigos de Kirchner» y «las tragamonedas de Kirchner».
En la Legislatura PRO hubiera encontrado fácilmente los votos para la sanción en la bancada del Frente para la Victoria, ya que el acuerdo sobrepasaba sin duda las expectativas de Néstor Kirchner, quien antes de retirarse de su gestión les regaló un decreto a los empresarios del Hipódromo de Palermo ampliándoles la concesión de los juegos hasta 2032 y permitiéndoles instalar 1.500 tragamonedas más a las 3.000 que se contabilizaban a esa fecha. La Ciudad no ha podido lograr que la Justicia considere territorio porteño el Hipódromo, concesionado por la Nación.
Macri ofreció ayer una conferencia de prensa para dar la nueva, donde aseguró que no era «marcha atrás» porque el convenio no lo había firmado. Sin embargo, el acuerdo tiene ya antecedentes, de cuando se intentaba prolongar el beneficio para Lotería Nacional por 16 años, y luego cuando esta semana se difundió y llegó copia a los legisladores con la firma del titular de Lotería y del titular del Instituto del Juego, García Lira, un hombre puesto allí por el macrismo, todo con los oficios del asesor Torello, uno de los colaboradores de más confianza de Macri en el Gobierno porteño. Durante el anuncio, el jefe de Gobierno explicó: «Hemos decidido actuar según nuestra convicción. Sentimos que este nuevo acuerdo con Lotería Nacional avalaría un negocio que claramente, por lo menos, goza de una enorme falta de transparencia en cómo lo ha hecho el Gobierno nacional». Dijo que era una decisión «muy dura e incómoda» porque le rebaja fondos que ya había incluido en el Presupuesto 2009.
Para Michetti, además el rechazo al convenio va en sintonía con «lo que piensa la Iglesia que considera perjudicial que las familias» hagan apuestas.
«Esta decisión no va a cambiar la situación del juego porque el Gobierno nacional va a seguir ampliando las máquinas y va a continuar haciendo negocios a su gusto», cuestionó la Michetti al igual que Macri.


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