1 de octubre 2012 - 00:00

Juicio Ferreyra: comienza dura puja entre fiscales

Alejandra Gils Carbó
Alejandra Gils Carbó
La decisión de la procuradora general, Alejandra Gils Carbó, de sumar dos fiscales al juicio oral por el crimen del activista Mariano Ferreyra tendrá como consecuencia distintos planteos impulsados por las defensas y una puja interna en la parte acusadora. El escenario actual está dominado por los polémicos cruces verbales entre la fiscal María Luz Jalabert y el Tribunal Oral en lo Criminal número 21.

Todas las partes coinciden en que el proceso se volverá más lento y hasta el viernes por la noche había dudas sobre en qué lugar de la sala se ubicarán los nuevos representantes del Ministerio Público, ya que los escritorios escasean en el subsuelo de Comodoro Py.

Esta semana se sumarán al debate por decisión de la Procuración Carlos Gamallo y Mariano Domínguez. La presencia de este último anticipa nuevos frentes, ya que las defensas, que en este juicio están coordinadas, impulsarán impugnaciones debido a que durante la instrucción Domínguez fue secretario de la fiscal Cristina Caamaño, quien luego pasó al Ministerio de Seguridad. Los abogados defensores ya han objetado distintos procedimientos de la investigación al tiempo que realizaron diversos pedidos de nulidad. Con este antecedente cuestionarán la presencia del nuevo fiscal ahora en la etapa oral.

Análisis

La decisión de Gils Carbó no fue improvisada, sino que era un escenario en proceso de análisis que se precipitó cuando la semana pasada Jalabert tuvo un cruce verbal con el titular del tribunal, Horacio Días. La pelea se había iniciado por objeciones a las preguntas de la fiscal para con un testigo (según entendieron los magistrados, ésta le estaba realizando las mismas preguntas que había formulado su ayudante en su ausencia) y terminó con una advertencia de Días: «Mire que este juicio puede seguir con usted o sin usted».

Hay otra situación de fondo: los jueces del tribunal se han convencido de que Jalabert está actualmente más cerca de la postura de la defensa que de su rol de acusadora. Esto especialmente por el estilo de las preguntas que formula y por lo que entienden una evidente condescendencia con los pedidos de los abogados defensores.

El proceso, que tiene como protagonista al gremialista José Pedraza, podría dilatarse por los distintos perfiles de los fiscales que coexistirán. Mientras Jalabert se ha enfocado en el crimen puntual de Ferreyra, Domínguez llegará al debate con una impronta similar a la que mostró en la instrucción que abarca también distintos manejos que involucran a policías y hombres de peso de la Unión Ferroviaria.

Los abogados de la defensa esgrimían anoche otras explicaciones, de tinte político, para la llegada de los nuevos fiscales. Entienden que el Gobierno sigue de cerca el juicio y no desea que éste tenga sobresaltos inesperados, sino, por el contrario, que se defina en tiempos por encima de los habituales tal como ocurrió con la instrucción.

En tanto, en las querellas prevalece el desconcierto. Por un lado, hay incertidumbre respecto de cómo funcionarán los tres fiscales al tiempo que aparecen dudas de orden práctico: en la sala donde tiene lugar el debate no habría más espacio como para sumar a Gamallo y a Domínguez. Los querellantes temen que la medida de ajuste termine siendo alguno de sus escritorios.