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Juicio político exprés a Lugo: le dan 2 horas para defenderse
Una vez conocida la acusación de la Cámara de Diputados, Fernando Lugo habló ayer al mediodía desde el Palacio Presidencial. Afirmó entonces que no renunciaría y que haría frente al juicio político.
En el proceso, que había comenzado al cierre de esta edición y concluirá hoy por la tarde, con diputados como acusadores y el Senado como sala juzgadora, los querellantes también solicitaron la apertura de una causa a la Justicia ordinaria. Al mandatario se lo responsabiliza por la muerte de 17 personas durante un desalojo de «sin tierra» el 15 de junio en un campo de Curuguaty (nordeste). Ese hecho, además de la inseguridad en el país, la «irresponsabilidad» del mandatario por fomentar «la lucha de clases» y la supuesta habilitación de la intervención extranjera en la política paraguaya fueron las razones esgrimidas contra Lugo, quien asumió la Presidencia en 2008.
Minutos después de que la Cámara de Diputados aprobara ayer por la mañana casi por unanimidad el inicio del proceso, Lugo afirmó que no planea renunciar y que defenderá su posición ante el Senado, donde tampoco cuenta con el apoyo necesario para evitar su salida. «Este presidente anuncia que no va a presentar renuncia al cargo y que se somete con absoluta obediencia a la Constitución y las leyes a enfrentar el juicio político con todas sus consecuencias», aseveró en un mensaje al país, flanqueado por los comandantes de las Fuerzas Armadas.
«No existe ninguna causa valedera ni jurídica ni política que me haga renunciar a este juramento», agregó el exobispo, cuyo Gobierno ha estado marcado por los escándalos de paternidad y la superación de un cáncer linfático.
La destitución fue propuesta el miércoles por el opositor Partido Colorado y apoyada por el Partido Liberal Radical Auténtico (PLRA), en parte, aliado del Gobierno hasta ese momento. Finalmente, los diputados se pronunciaron con 76 votos a favor, uno en contra y tres ausencias.
La crisis política desatada tras la matanza provocó la destitución del ministro del Interior y la salida del Gobierno de todos los ministros del PLRA. Pero la tensión siguió en aumento. La oposición acusa a Lugo de haber alentado las invasiones de tierra por parte de los llamados carperos, los campesinos ocupantes de fincas.
«Ojalá Dios ilumine de una vez a Fernando Lugo y deje el cargo para que Paraguay progrese, los niños vayan a la escuela y los paraguayos vivamos en paz», afirmó el diputado Carlos Liseras, uno de los fiscales acusadores en el juicio.
La guía del acelerado proceso fue aprobada en el Senado durante una sesión extraordinaria. En el reglamento aprobado se le concede a la defensa de Lugo sólo dos horas para presentar argumentos en contra de la destitución. Los legisladores decidieron que la sentencia se conozca inmediatamente después, es decir, hoy a la tarde. «Nosotros pedimos el justo derecho a la defensa, es lo principal que pedimos», dijo Emilio Camacho, asesor jurídico del presidente.
En la Cámara alta se necesitan 30 votos de un total de 45 miembros para destituir al presidente. Lugo tendría solamente dos votos a favor asegurados. Uno de ellos es el del senador Carlos Filizzola, reemplazado esta semana como ministro del Interior, quien calificó el proceso de «maniobra política».
Si Lugo es hallado culpable y separado del cargo, el vicepresidente Federico Franco (en los hechos, un opositor) debe asumir la presidencia de inmediato, según la Constitución. Mientras tanto, cientos de manifestantes a favor y en contra del presidente se concentraban anoche en la plaza del Congreso, con algunos enfrentamientos. «Los ciudadanos también deben ser escuchados. No creo que el juicio político sea un camino», dijo bañada en llanto Amalia Allende, docente de unos 40 años que llegaba a la plaza con una bandera paraguaya en mano.
Asimismo, las Fuerzas Armadas emitieron un comunicado para aclarar que siguen operando en sus funciones constitucionales a las órdenes del mandatario.
El último juicio político a un mandatario fue en 1999, cuando Raúl Cubas fue acusado de mal desempeño tras el asesinato del vicepresidente Luis Argaña y la muerte de siete jóvenes manifestantes. Cubas renunció antes de que el juicio concluyera. Mientras tanto, Lugo visitó las embajadas de Ecuador y de Estados Unidos.
Agencias EFE, AFP, Reuters, ANSA, DPA, y Ámbito Financiero


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