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Juró Monti con un gabinete técnico. Partidos apoyan, pero desde afuera
Mario Monti recibió ayer de su antecesor, Silvio Berlusconi, la tradicional campanita con la que el jefe de Gobierno de Italia preside las sesiones de su gabinete. El apoyo político al nuevo Gobierno será externo, algo sobre cuyas bondades los analistas se muestran divididos.
Tras la ceremonia en el Palacio Quirinal del presidente Giorgio Napolitano, Monti se dirigió, según la tradición, al Palacio Chigi y tomó oficialmente el cargo de manos de Silvio Berlusconi. «Il Cavaliere» le deseó «mucha suerte» y abandonó el recinto junto a su hombre de confianza, Gianni Letta, informaron medios italianos.
El flamante Gobierno será un ejecutivo reducido y de corte profesional, con dos «superministros» económicos, tres mujeres en carteras de relieve (Interior, Justicia y Trabajo) y una fuerte presencia de docentes y representantes del mundo católico. Además de la «doble tarea» de Monti, Corrado Passera, liderará Desarrollo Económico e Infraestructura y Transporte. Ambos tienen sólidas reputaciones de administradores de alto vuelo, con buena experiencia en el sector bancario pero también en otras áreas.
Dos de las principales carteras -Relaciones Exteriores y Defensa- fueron confiadas por Monti a expertos profesionales del sector: el nuevo canciller, Giulio Terzi di SantAgata, es un diplomático de carrera, actual embajador italiano en Washington y exdelegado permanente ante Naciones Unidas; y el ministro de Defensa será el almirante Giampaolo di Paola, actual presidente del Comité Militar de la Alianza Atlántica.
Finalmente no habrá representantes políticos, a diferencia de gabinetes anteriores. «Durante las consultas llegué a la conclusión de que la ausencia de políticos facilitará el trabajo del Gobierno, ya que ésa es una razón para el prejuicio», declaró Monti. El experto en economía de 68 años había anunciado al inicio que primero consultaría a partidos e interlocutores sociales para sondear el apoyo con el que contará durante su mandato de emergencia.
La ausencia de representantes partidarios en el Gobierno podría ser un verdadero dolor de cabeza para Monti a la hora de aprobar los ajustes, dado que se trata de medidas altamente impopulares y ninguna de las agrupaciones está a favor de empañar su imagen. Así, el riesgo de un prematuro alejamiento del apoyo partidario está latente ni bien comiencen a tratarse las reformas más dolorosas.
Por lo pronto, el Partido Democrático (PD) saludó ayer al nuevo Gobierno. «Pedimos un cambio y un Gobierno nuevo y fuerte de tecnócratas: claro que estamos conformes», explicó el jefe del partido de centroizquierda Pierluigi Bersani. «Ahora debe comenzar el trabajo y estamos listos con completa cooperación y un apoyo activo».
Por su parte, la jefa del mayor sindicato italiano, CGIL, Susanna Camuso, expresó su esperanza de que las nuevas autoridades no comiencen de inmediato con la flexibilización de los derechos de los trabajadores, resistida por los gremios. Lo mismo para la planeada reforma jubilatoria.
Los italianos se preparan para superar tiempos difíciles, y Monti adelantó que las principales fuerzas políticas, sindicatos, industriales, jóvenes y mujeres «tienen plena conciencia de la actual situación de emergencia».
El nuevo Gobierno de consenso podría adoptar un nuevo plan de austeridad para completar las medidas de ajuste decididas en julio y septiembre por el Gobierno de Berlusconi para alcanzar el equilibrio presupuestal en 2013.
Según la prensa, el nuevo Gobierno podría introducir un impuesto a las propiedades inmobiliarias, derogado por Berlusconi, así como una tasa a las grandes fortunas, una medida que inclusive los industriales están dispuestos a aceptar. Igualmente podría introducir importantes cambios al sistema de jubilaciones y privatizar los servicios públicos como agua, luz y recolección de residuos.
Las primeras reacciones dentro de la Unión Europea (UE) fueron positivas. «Estoy convencido de que la aplicación por parte de Italia de nuevas medidas que se agregan a los planes ya adoptados le permitirá, en la confianza, encontrar el camino de la estabilidad y el crecimiento», afirmó el presidente francés Nicolas Sarkozy. «Los franceses conocen su compromiso europeo y tienen un gran respeto por el trabajo realizado por usted como comisario en Bruselas, para darle dinamismo al mercado interno y al crecimiento europeo», indicó.
El presidente francés colaborará con Italia. «Las próximas semanas serán definitorias. Juntos tendremos éxito», dice una declaración emitida por el Palacio del Elíseo.
También la canciller alemana, Angela Merkel, elogió la profesionalidad de Monti y adelantó que Berlín cooperará estrechamente con Roma. «Ella lo aprecia mucho», afirmó el vocero de Merkel, Steffen Seibert.
Agencias EFE, AFP, Reuters, ANSA, DPA,
y Ámbito Financiero


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