Periodista: ¿Cómo se viene desarrollando el proceso electoral?
Alberto Dalla Vía: Está llamativamente tranquilo, al menos en nuestra opinión. Nosotros arrancamos el año con Roberto Lavagna diciendo que podía haber fraude, yo personalmente hablé con él y tratamos de llamar la atención para no instalar un tema en la elección a la cual suelen recurrir algunos candidatos que vienen con cierta desventaja. También es cierto que la Cámara debió pronunciarse sobre la publicidad oficial recomendando que las leyes sean más equitativas y que haya fiscales que controlen mejor ese sistema. Es un pedido que hicimos directamente al Congreso.
P.: ¿Hay denuncias de fraude?
A.D.V.: No tenemos denuncias de fraude. Hay un informe del Cippec que determina algunas irregularidades en encuestas del conurbano, pero es algo absolutamente normal en el marco de una elección. Especialmente con un modelo de padrón nuevo. En algunas mesas las autoridades dispusieron que el padrón se mostrara de revés y esto lo estamos promoviendo desde la Cámara, ya que se evitan mayores problemas.
P.: Una picardía habitual de las primarias es llevar boletas de otros municipios.
A.D.V.: Nosotros somos el país de la viveza criolla, eso ya lo dice el Martín Fierro pero no hay que confundir las cosas, el hecho de que haya picardías siempre las va a haber, pero si hay algo que demuestran estas elecciones es que los argentinos nos hemos acostumbrado desde 1983 a las elecciones y cada vez más nos acostumbramos a que la votación es algo cotidiano. Votó el 76% del padrón en una primaria, o sea un amistoso que no era por los puntos.
P.: ¿Habría que cambiar algo en el sistema de primarias?
A.D.V.: No voy a hacer una evaluación sobre el sistema, todos los autores de teoría política sostienen que los efectos psicológicos del votante dependen de realidades concretas. Hay que aceptar que para un juez siempre es mejor no meterse en las internas de los partidos políticos. Antes los jueces sólo nos metíamos en el partido que era por los puntos. Lo actual no es lo que más nos gusta, pero es la ley y está para cumplirla. Ahora hay que decir varias cosas: primero, que los partidos que participaron de la primaria y se plegaron al sistema salieron ganando en la elección en materia de caudal de votos, porque si no pasa lo que ocurrió en la elección de 2011, cuando el egoísmo de los candidatos y el personalismo hizo que ninguna lista presidencial tuviera primarias, todas fueron listas únicas. Ahora hay que sacar el 1% en el distrito para jugar el partido de fondo. En la Capital, sobre 24 agrupaciones que participaron en la primaria sólo 7 estarán en octubre.
P.: ¿La fragmentación política es mala?
A.D.V.: Actualmente tenemos en todo el país 500 partidos, pero antes supieron ser 700.
P.: ¿Y eso es malo?
A.D.V.: Yo entiendo que sí, porque impide lograr acuerdos. Hemos llegado a tener 700 partidos, algo que asombra en América Latina y en Europa donde sólo hay 6 o 7 partidos en cada país. Hay un viejo debate de politólogos del siglo XVIII donde una postura sostenía que el Parlamento debe ser un espejo sumamente inclusivo de la pluralidad de ideas y otra, enfrentada, que se requieren mayorías extraordinarias para gobernar. La respuesta tal vez esté en el medio, en la búsqueda de umbrales, como es el del 1% necesario para participar de la elección. Ahora ya no se permite tener adherentes, es necesario tener afiliados. Además se han agravado los requisitos.
P.: ¿Pero hacen falta retoques adicionales a la ley?
A.D.V.: Creo que todo retoque podría implicar un cambio en el sistema. La queja más habitual de los dirigentes políticos es que no se puedan hacer alianzas luego de las primarias. En este caso el eje pasa más por las prácticas que por las normas. Las primarias van a servir si los partidos las hacen. Creo que esta primaria lo que mostró es que los partidos que utilizaron el sistema obtuvieron mejores réditos y ahí puede estar la clave de la cuestión.
P.: ¿Y qué análisis hace del rol del Ejecutivo en la organización del escrutinio?
A.D.V.: Esto merece una reflexión. No ha mejorado en el último tiempo, al contrario, ha retrocedido, porque en la última reforma de 2009 la propia Dirección Nacional Electoral, que depende del Gobierno, tuvo una participación que los partidos no deberían haber apoyado ya que significa un retroceso. Las primarias le dieron al Ejecutivo nuevas atribuciones en cuanto a publicidad, por ejemplo, que ahora los espacios sólo se asignan por sorteo. Además las autoridades judiciales no tenemos autonomía presupuestaria, le tenemos que pedir plata al Ministerio del Interior que compite con la Justicia Electoral sin importar el signo político. Es un problema arquitectónico ya que la autoridad electoral debe ser neutral. No lo digo por razones corporativas, pero digo que esto implica demoras informáticas, nosotros dependemos del apoyo de la Corte Suprema, que todos sabemos atraviesa un momento de conflicto con el Gobierno a partir de la llamada democratización de la Justicia.
P.: ¿Sería posible proponer desde la Cámara modificaciones al Congreso sobre la ley? Algo similar ya ha ocurrido con jueces del fuero penal y civil.
A.D.V.: En el caso penal y civil es de público conocimiento que han intervenido dos ministros de la Corte. Pero esta materia, a diferencia de las mencionadas, los legisladores la ven como un tema político y se pierde que se trata de una rama del Derecho altamente compleja y técnica. Al momento de definir un sistema no hay legislador que no disfrute de intervenir. Hemos elevado muchas propuestas al Ejecutivo y duermen el sueño de los justos. Nos hemos manifestado por acordada a favor de la boleta única para evitar trampas y picardías y hacer más sencilla la labor de los fiscales, como se hace en toda América Latina. En segundo lugar, no existe la fiscalía general electoral y esto es algo necesario. En tercer lugar el tema de la economía presupuestaria al momento de, por ejemplo, confeccionar el padrón.
P.: ¿Cómo es actualmente ese esquema de fondos?
A.D.V.: La responsabilidad del padrón es de la Justicia, pero los gastos corren por cuenta del Ministerio del Interior. A diferencia de otros países donde el padrón es un registro de datos propios de la Justicia, acá el padrón se confecciona en base a la información del único registro que existe y que depende del Ministerio del Interior. Nosotros aplicamos controles sobre este registro no porque seamos enemigos de nadie sino porque es nuestra función.
P.: ¿Y en cuanto al escrutinio provisorio, qué cambios podría haber?
A.D.V.: El escrutinio provisorio satisface la demanda de información ciudadana de querer conocer el resultado electoral. Es menester incorporar estas tecnologías en la Cámara electoral, con la inversión necesaria podemos hacerla tal como ocurre actualmente en Brasil. En lugar de hacer un contrato todos los años a una empresa privada, dejar toda una estructura en el Poder Judicial y que sea una política de Estado.
P.: ¿Que sería la publicidad de campaña, a partir de las causas de este año sobre este tema?
A.D.V.: Nosotros entendemos que todo acto proselitista es campaña cuando la publicidad está destinada a captar la voluntad del ciudadano.
P.: ¿Independientemente si tracciona o no votos?
A.D.V.: Hay una zona muy gris sobre las diferencias cuando la propaganda está orientada a captar el voto o cuando está destinada a exaltar la figura del gobernante.
| Entrevista de Milton Merlo e Ignacio Zuleta |


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