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Kenneth Branagh: “Mi Cenicienta es como Mandela”
La británica Lily James es la protagonista de la versión aggiornada de “La Cenicienta” de Kenneth Branagh.
"No quería una Cenicienta demasiado azucarada. La clave era mostrar un personaje lleno de bondad, sin ser inocente, valiente y al mismo tiempo sofisticada y fuerte. Esta Cenicienta representa un tipo de resistencia pacífica que hemos podido ver en Mandela o Gandhi", dijo el director en declaraciones a la prensa ante el lanzamiento del film. La elegida para trasladar al siglo XXI a esa aspirante a princesa que popularizó Charles Perrault ha sido la británica Lily James, vista en la serie "Downton Abbey". Y para el príncipe azul el también británico Richard Madden, el Rey del Norte en "Game of Thrones".
"Es bueno estar en una película con un final feliz, y no cubierto de sangre", dijo el actor, de 28 años. La malvada en esta ocasión es Cate Blanchet, acompañada de Holliday Grainger y Sophie McShera -también de "Downton Abbey"- como las repelentes hermanastras, mientras que Helena Bonham Carter tiene su breve aparición como hada madrina. Aunque fiel al espíritu del cuento y de la película animada de Disney de 1950, Branagh, cinco veces candidato al Oscar en distintas categorías, introduce algunos cambios sutiles.
Para empezar, la historia se remonta a los orígenes de Ella (así es como se llama Cenicienta antes de que sus hermanastras la rebauticen), criada en una familia feliz, cuya madre le dejó una enseñanza antes de morir, que se repite como 'leit motiv' a lo largo de la película: sé valiente y buena. Y en cuanto al príncipe azul, lo suyo no es tanto una búsqueda, como un encuentro fortuito, previo al baile y a la pérdida del zapato.
"Cenicienta no está en la carrera por cazar al príncipe. Ella quiere conocer a un hombre llamado Kit -con el que se cruzó un día por casualidad en el bosque-, y que resulta ser príncipe", subrayó Branagh. "También hemos tenido cuidado de no decir al final que fueron felices para siempre. Decimos que gobernaron bien, pero no que fueron felices para siempre. Hay una fuerte conexión entre ellos y mientras los vemos, están felices, eso es todo", añadió. "Lo más importante es que se trata de una relación honesta entre dos iguales, aquí nadie rescata a nadie", puntualizó.
El guion de Chris Weitz potencia el protagonismo del príncipe, que en la película animada de 1950 apenas aparecía en "dos o tres escenas", recuerda Madden, inicialmente abrumado por un papel del que "todo el mundo tenía una idea previa. A partir del guión y junto a Kenneth hemos dado importancia al joven, al hijo, al soldado, al amigo", explicó. Madden se mostró especialmente entusiasmado cuando habló de la forma de rodar de Branagh, sin abusar de efectos especiales, y reconstruyendo las escenas con la máxima precisión y realismo. Así, el enorme salón de baile del castillo, incluía suelos de mármol, una escalera gigantesca real, candelabros hechos a mano, kilómetros de terciopelo y miles de flores. "Podías sentir la adrenalina del baile, con la música y la orquesta tocando en directo. Era como una obra de teatro", afirmó. Dante Ferretti, diseñador de producción, ha trabajado previamente en La Scala de Milán, la Ópera de la Bastilla de París o el Teatro Colón.


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