27 de septiembre 2012 - 00:00

Kicillof, a diputados: “Les pido que tengan en cuenta la crisis”

Axel Kicillof, viceministro de Economía, defendió el proyecto de Presupuesto 2013 en Diputados durante más de 8 horas. Lo custodió Julián Domínguez.
Axel Kicillof, viceministro de Economía, defendió el proyecto de Presupuesto 2013 en Diputados durante más de 8 horas. Lo custodió Julián Domínguez.
Arrancó ayer en Diputados el debate del proyecto de Presupuesto nacional 2013. Desde las 11.30, por 8 horas y media, Axel Kicillof, viceministro de Economía, les dio a los diputados de la Comisión de Presupuesto y Hacienda su visión no sólo de la ley, sino también de la economía argentina. Hacía tiempo que el Congreso no registraba un maratón de este tipo que, de todas formas, no aportó demasiadas novedades sobre el proyecto.

Hubo explicaciones del funcionario sobre algunas medidas que tomó el Gobierno en medio de sus problemas financieros: «Nuestro país toma medidas duras para preservar las conquistas de estos nueve años y preservar la economía», dijo al principio de su exposición.

Casi como si se tratara de algún mensaje presidencial, Kicillof defendió en todo momento los números oficiales de la inflación, en realidad relativizó el impacto en la economía en todo momento y los datos de crecimiento.

Hubo después definiciones político-económicas de militancia: «Se podría atender esta crisis con un festival neoliberal, pero no lo estamos haciendo», dijo. «En la Argentina no estamos dando una respuesta ortodoxa a la crisis y eso me hace sentir orgulloso. Se podría aplicar un ajuste, rebajar salarios y jubilaciones, reprivatizar, es decir, atender la crisis con un festival neoliberal. Pero ése no es el modelo del Gobierno».

El pronóstico de Kicillof sobre la crisis no fue el mejor: «No tiene visos de estar terminando, pero tampoco de estar profundizándose».

Con la inspiración de John Maynard Keynes en el ambiente, como el funcionario remarcó en varias ocasiones, los diputados de la oposición comenzaron a impacientarse mientras pasaban las horas y Kicillof continuaba sin problemas con su exposición: «Los paquetes anticrisis de la ortodoxia económica tienen una violenta participación del Estado, por más que nos quieran hacer creer lo contrario. Es que unos pocos necesitan del Estado para salvar su negocio», dijo utilizando un latiguillo habitual en Cristina de Kirchner.

El tema de ese tramo obviamente era más la crisis que el propio Presupuesto: «Estamos frente a una crisis que hasta triplicó el desempleo en los países centrales. Y si eso ocurre en Estados Unidos y Europa, refleja que la situación es muy seria. Eso es lo que les pido tengan en cuenta a la hora de discutir el Presupuesto», relató Kicillof.

El viceministro defendió la intervención estatal en la economía para mantener el crecimiento y la comparó con los 90: «Ahora crecemos más y tenemos mejores cuentas fiscales. Está demostrado que un país que crece genera rentabilidad para los privados. Y por eso está reaccionando muy bien la inversión privada».

No sólo Kicillof visitó ayer Diputados. Junto al viceministro llegaron el secretario de Hacienda, Juan Carlos Pezoa; y el de Finanzas, Adrián Cosentino. Los custodiaban en la Comisión Julián Domínguez, presidente de Diputados; Agustín Rossi, jefe del bloque; y Roberto Feletti, de Presupuesto y Hacienda.

A Pezoa le tocó defender el programa de deuda: «Argentina logró una importante política de desendeudamiento» y lo que consideró «una estructura tributaria más equitativa».

Desde la oposición, el radical Luis Sacca protestó: «La diferencia entre la inflación real y la que estima el Gobierno le permitirá manejar discrecionalmente unos 45 mil millones de pesos. Los números de este Presupuesto no tienen nada que ver con la realidad. Con una inflación así, todos los datos quedan distorsionados».

El socialista Roy Cortina siguió la misma línea: «En sintonía con la mentira del INDEC que, para ocultar a millones de pobres, sostiene que se pueden vivir con 13 pesos diarios, ahora tenemos que soportar que Kicillof nos diga que la inflación afecta a los grupos financieros y no a los trabajadores».

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