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Kirchner anunció a empresarios el Consejo Económico y Social
Néstor Kirchner, Javier Madanes Quintanilla
Quienes comieron con Kirchner fueron Javier Madanes Quintanilla (Aluar), Viktor Klima (Volkswagen), Carlos Bulgheroni (Pan American Energy), Sebastián Bagó (Laboratorios Bagó), Gabriel Romero (Hidrovías) y Hugo Sigman (Chem Group). El ex presidente les dijo que el Gobierno hará una evaluación pública del encuentro de antenoche, para luego lanzar el CES.
Hasta ahí lo dicho por Kirchner a sus huéspedes, pero ¿cuál fue el balance privado de los comensales del martes?
«Me parece que el Gobierno se dio cuenta de que no puede tener todos los frentes abiertos; ya se peleó con el campo, con el Grupo Clarín, con la Embajada de Estados Unidos... Al menos quiso garantizarse una buena relación con nosotros. ¿Si esto cambia algo? Dependerá de lo que pase de ahora en más».
Uno de los empresarios más encumbrados de los que concurrieron el martes por la noche a Olivos a cenar con la Presidente y sus ministros resumió para este diario la sensación que dejó el encuentro entre los comensales. «Es bueno que haya diálogo, pero sólo si esta reunión se mantiene en el tiempo y lo del martes no fue un evento para contrarrestar el acto de El Rosedal», agregó.
La cena tuvo curiosidades, la mayor de las cuales fue sin dudas el periplo que hizo Cristina de Kirchner por las siete mesas de diez personas en que se dividieron los comensales. La imagen de una cumpleañera recorriendo las mesas para fotografiarse con todos los invitados fue inevitable. La diferencia es que en este caso no hubo fotógrafos; la Presidente explicó en al menos una de las mesas que «no quisimos tomar imágenes ni filmar nada porque no pretendimos hacer de esto una foto, ni usarlos a ustedes para dar una imagen».
Otro de los temas recurrentes en los que se embarcó la mandataria en su recorrida fue el energético; seguramente venía influenciada por el anuncio del plan de exploración de YPF, ceremonia a la que había concurrido por la mañana.
El gestor de la movida, según manifestaron los empresarios, fue el ministro de Planificación Julio De Vido, que ocupó la «mesa de los constructores» (encabezada por el empresario «K» y titular de la Cámara de la Construcción Carlos E. Wagner).
Otra mesa muy agitada fue la del jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, con quien estuvieron entre otros Sebastián Eskenazi (YPF), Marcelo Mindlin (Pampa Energía) y Eduardo Costantini (Consultatio): el funcionario no pudo evitar referirse a la tormenta judicial que provocó su decisión de no acatar un fallo de la Justicia en relación con el gremio de las azafatas.
Un trascendido indica que Néstor Kirchner -que le cedió el centro de la escena a su esposa- no estaba del todo convencido de la necesidad de hacer este encuentro, y por eso un par de horas antes de la cena le dedicó una de las diatribas más prolongadas de que se tenga memoria al Grupo Clarín y a su cabeza Héctor Magnetto (obviamente excluido de la lista de invitados).
La decisión de dejar afuera a los titulares de las cámaras empresariales (la UIA, la de Comercio, la Bolsa, etc.) habría sido del propio ex presidente. Para algunos de los empresarios -sobre todo los que no participan activamente de la vida de esas entidades- fue una buena idea porque «estábamos los que invertimos, arriesgamos y pagamos sueldos».
La afirmación parece injusta al menos en el caso de Héctor Méndez, titular de la Unión Industrial, quien es dueño de una empresa plástica. Otros invitados eran tan «pymes» como Méndez, pero supieron no ganarse la animosidad del matrimonio presidencial que se demostró el martes, pese a que Cristina dijo que la comida no era para dividir al empresariado. Méndez sigue «pagando» su decisión de apoyar al campo de manera explícita, lo mismo que otros dirigentes.
Claramente hubo hijos y entenados no sólo entre quienes fueron invitados y los excluidos. Se suponía que el criterio de corte era «dueños de empresas nacionales». Sin embargo, el grupo Pérez Companc/Molinos fue una ausencia sin explicación; Cristiano Rattazzi no fue convidado ni tampoco los titulares de bancos extranjeros, pero sí Viktor Klima de Volkswagen -que es tan extranjera como Fiat- y los titulares de los grupos brasileños Camargo Correa (Alpargatas, Loma Negra) y Marfrig (Quickfood), pero no los de las empresas de telefonía (la mexicana América Móvil, Telefónica, Telecom) o las energéticas «extranjeras» como Edesur, TGN, TGS, Petrobras, etc.
«On the record», el bodeguero José Alberto Zuccardi (sentado con el ministro de Agricultura Julián Domínguez, sus colegas Raúl Bianchi y Ernesto Catena, el productor sojero Gustavo Grobocopatel y Federico Nicholson de Ledesma) dijo que «ojalá lo hubieran hecho antes. Siempre sirve sentarse a dialogar, porque la política industrial del Gobierno fue buena pero faltó encontrarnos: esa política no sólo puede fijarla el Estado».
Por su parte, Mindlin declaró que «soy un convencido como muchos otros hombres de negocios y políticos de que nunca es mucho el diálogo, cuando más mejor, cuanto más intercambio de ideas, mejor. Creo que la Presidente abrió un espacio de diálogo».
En tanto Costantini también congratuló a la Presidente por abrir el diálogo con los empresarios; José Ignacio de Mendiguren coincidió en que «hay un mejor clima para 2010 que 2009; lo que falta es bajar el nivel de conflictividad, y ayer la Presidente dio un paso concentrado en eso».


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