21 de abril 2009 - 00:00

Kirchner gira a la «mano dura» como un recurso salvador

Candidato en suspenso, Néstor Kirchner reforzó ayer en Pilar su eje discursivo en torno a la inseguridad, con el perfil de la «mano dura».
Candidato en suspenso, Néstor Kirchner reforzó ayer en Pilar su eje discursivo en torno a la inseguridad, con el perfil de la «mano dura».
Néstor Kirchner prometió ayer «firmeza» para enfrentar la inseguridad, volvió a reclamar que el Congreso vote una ley penal juvenil y cuestionó a los jueces con un argumento que, diez años atrás, patentó Carlos Ruckauf: la teoría de la puerta giratoria.
«Hay que terminar con que los delincuentes entren por una puerta y salgan por otra» dijo ayer en Pilar, primera escala de un raid de 72 horas en las que desembarcará con ropaje de candidato en suspenso, en tres distritos de Buenos Aires: hoy Mar de Ajó; mañana Berazategui.
Sin repetir y sin soplar, Kirchner pidió endurecer el régimen de excarcelaciones, sugirió aplicar tolerancia cero para los policías que cometen ilícitos y descargó sobre Francisco de Narváez -sin nombrarlo- la más ácida de sus maldiciones de campaña.
«Hay dirigentes que gastan mucha plata para ver si cada muerto los ayuda a sacar un votito más», se abalanzó el ex presidente contra al candidato top de la alianza entre el PRO y el PJ disidente.
En Pilar, ayer, Kirchner elevó la apuesta de la semana pasada cuando, luego del crimen del camionero Daniel Capristo, planteó que el Congreso debería discutir una ley penal juvenil. Ayer lo repitió, pero fue un paso más allá: pidió rigurosidad en los fallos judiciales.
«Firmeza, firmeza», repitió el patagónico y se enfocó en la Justicia. «Los jueces tienen la capacidad y la posibilidad muchas veces para impedir excarcelaciones que no correspondan y de producir sentencias correctas», señaló, escoltado por Daniel Scioli.
Dato: ayer, el gobernador recibió al hijo de Capristo, Facundo, en La Plata. En Pilar, en tanto, Kirchner estrenó nuevo libreto donde relega detrás del rol policial y de la actuación rigurosa de los jueces la importancia de la «justicia social y la equidad».
Mutación
El capítulo seguridad -o inseguridad- fue, ayer, el más prolífico en el discurso del jefe del PJ en Pilar. La mutación, que le impone la urgencia electoral, no la consiguió ni siquiera Juan Carlos Blumberg en 2004, con sus marchas masivas.
Por entonces, la Casa Rosada evitó cualquier mención que se empariente siquiera con la línea de la mano dura. El riesgo de una tormenta el 28 de junio y su vulnerabilidad como candidato -mide de 5 a 8 puntos menos que Scioli- lo forzó a abrazar un libreto ajeno.
Los memoriosos remiten al duelo, por la gobernación, entre Ruckauf y Graciela Fernández Meijide en el 99. El entonces vice explotó la línea dura en materia de seguridad -es un hito su «meter bala a los delincuentes»- y logró revertir un resultado que pronosticaba adverso.
La «ruckaufización» de Kirchner aparece, entonces, como un último recurso para tratar de mejorar su perspectiva electoral que, a datos de hoy, no logra superar un techo del 33% de los votos, con el dueto De Narváez-Solá, pisándole peligrosamente la sombra.
Ayer, para espantar el fantasma de que cederá el tope de la lista bonaerense a Scioli, Kirchner dijo: «No me van a ver escondido detrás de la puerta» y dijo que, en la lucha entre «dos modelos», hará lo que «tenga que hacer por la provincia de Buenos Aires».
El patagónico, como contó ayer este diario, se resiste a resignar la candidatura estelar ante Scioli a pesar del pedido, creciente, del generalato del PJ.

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