21 de enero 2010 - 00:00

Kirchner en Olivos comanda embestida final contra Redrado

Martín Redrado, Néstor Kirchner, Sergio Chodos
Martín Redrado, Néstor Kirchner, Sergio Chodos
«En menos de 20 días se va. Hasta ese momento, presión constante». Néstor Kirchner, entusiasmado, dio ayer desde Olivos instrucciones a por lo menos tres directores leales del Banco Central para que marquen hombre a hombre a Martín Redrado hasta que éste deba dejar la presidencia de la entidad. El ex presidente, comandando el ataque final al funcionario, llamó personalmente a tres de los seis directores que le responden directamente para que le informen sobre la reunión de directorio del lunes y los preparativos para la de hoy.

Por orden de Kirchner, una comisión de tres miembros del directorio fiscalizará cada movimiento de Redrado para impedirle tomar medidas de fondo o menores.

Presión

El ex mandatario, además de ser informado sobre los avances de la persecución, instruyó y perfeccionó los mecanismos de presión sobre Redrado, con el fin de que sus últimas horas en la entidad sean lo más parecido a un infierno posible.

Lo primero que quiso saber es cómo completa su día de trabajo Redrado en la sede del Central. La explicación fue que prácticamente tiene su agenda acotada y que sus movimientos se reducen a trabajos de análisis de coyuntura y encuentros con colaboradores cercanos y sus abogados personales. Kirchner dio allí la primera orden: que no haya más documentación del Central que tenga el copyright de Redrado. Uno de los directores comentó al ex presidente sobre el encontronazo del lunes pasado en la reunión de directorio con Sergio Chodos (adelantado ayer por este diario), cuando éste le recriminó a Redrado la presencia en la web del programa monetario del Central, en el que se afirma que «el Gobierno debe salir al mercado y no usar atajos». Se le aclaró, además, que desde ayer, y por indicación del directorio a la repartición que maneja la página web de la entidad, ese texto lleva la firma de Redrado, para dejar asentado que se trata de una opinión per-sonal.

Se le explicó también que una comisión de tres miembros del directorio (el redradista Carlos Pérez y los kirchneristas Arnaldo Bocco y Arturo O'Connell) controlará hacia adelante la redacción y la emisión de los tres informes trimestrales que elabora la entidad: bancos, estabilidad financiera e inflación; y que no habrá más informes que salgan a la superficie sin la fiscalización de la mayoría K.

Sin opinión

La conversación pasó luego a analizar la situación del directorio para la era post-Redrado, especialmente en el caso de los directores que no son leales al Gobierno. La primera situación analizada fue la de Zenón Biagosh, hombre de Roberto Lavagna que se encolumnó con Redrado en la pelea. Se le informó al ex presidente que cada salida de un director debía cumplir con los mismos pasos que para remover a Redrado, con lo que la angustia política podría continuar indefinidamente. Se le dijo también que Biagosh es, en realidad, independiente y que termina su mandato en setiembre.

Se analizó luego la situación más problemática: la de Carlos Pérez, el hombre más fiel a Redrado en el Central, cuyo mandato como director aún tiene cinco años de gestión. Curiosamente, recibió palabras de alabanzas sobre su profesionalismo de parte de los tres directores. Éstos, además, aclararon que casi con seguridad Pérez renunciaría luego de la salida de Redrado y que, si no lo hace, igualmente se encontraría en minoría en el directorio.

Kirchner no emitió opinión definida en ninguno de los casos, pero mostró cierto gesto indulgente, más teniendo en cuenta que, de lo contrario, se crearía un clima político aún más complicado.

Se habló luego de un tercer director, Arturo O'Connell, el único que no suspendió sus vacaciones ante la crisis y permanece en Italia en visita familiar hasta febrero. Se le transmitió a Kirchner el malestar del directorio por esta ausencia, aunque con la prudencia del caso, ya que se trata de un colaborador 100% K. El ex presidente prometió hablar, pero dejó claro que está realizando alguna otra tarea para la causa, vinculada a la distribución de información sobre actividades turbias de Redrado en el Central.

Orden

Finalmente, se habló sobre la reunión de directorio de hoy. Aparentemente, Redrado recibirá la orden de enviar el expediente del Decreto 2.010/09, que crea el Fondo del Bicentenario, que será tratado en la Subsecretaría de Asuntos Legales del Central, que comanda el neokirchnerista Marcos Moiseeff. En otras palabras, Redrado no tendrá más que ver con el tema, al menos, hasta que abandone el Central. Hubo alguna esperanza final: que quizá hoy Redrado termine presentando su renuncia ante el directorio.

«Que tenga que pedir permiso para tomar un café», bramó el jefe de Olivos como despedida. No fue una frase metafórica. Desde ayer, Redrado debe pedir permiso al resto de sus colegas si quiere un refrigerio dentro del servicio de la entidad, ya que el contrato del catering pasó a ser manejado también por la mayoría del directorio K.

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