Néstor Kirchner votó ayer en una escuela de Vicente López. En su nuevo cargo de diputado nacional, el ex presidente ejercerá la jefatura del bloque peronista.
Néstor Kirchner se convirtió ayer en diputado nacional electo por la provincia de Buenos Aires y, de cumplir su promesa, asumirá su banca el próximo 10 de diciembre en una Cámara de Diputados donde el oficialismo quedó aún más lejos del quórum propio y se verá obligado a negociar con otros bloques.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
El ex presidente empezó a trabajar en su primer proyecto de ley aun antes de las elecciones: la modificación de la Ley de Quiebras para permitir la continuidad de las empresas bajo control obrero. Ese expediente ya está siendo pulido en la Secretaría Legal y Técnica a cargo de Carlos Zannini, y Kirchner se reunirá la semana próxima en Olivos con el abogado Luis Alberto Caro, titular del Movimiento Nacional de Fábricas Recuperadas. Hugo Moyano y los sindicalismos han rechazado ese proyecto porque golpearán sus finanzas.
Con el bloque kirchnerista en retroceso numérico después de los resultados de la elección de ayer, el oficialista Frente para la Victoria buscará el apoyo de bloques aliados como Solidaridad e Igualdad de Eduardo Macaluse, el peronismo de Pino Solanas, la Concertación y hasta el socialismo para garantizar en diciembre la aprobación del primer proyecto de ley del ex presidente.
El futuro de Kirchner dentro del Congreso es todavía una incógnita: desde la presidencia de la Cámara de Diputados, pasando por la jefatura de bloque hasta la presidencia de las principales comisiones, todas las opciones fueron ya barajadas por el kirchnerismo. El ex presidente tendrá desde cualquier cargo fueros parlamentarios y ejercerá de facto como jefe de la bancada del Gobierno en la Cámara baja, aunque ya se autopostularon otros candidatos como el bonaerense Mariano West y hasta el riojano Jorge Yoma, actual embajador en México, a quien Cristina de Kirchner le ha encargado pacificar el bloque oficialista.
En mayo, el jefe del PJ había admitido públicamente su intención de presidir la Comisión de Asuntos Constitucionales una vez que jure su cargo de legislador nacional. Eso implica ponerse al frente de la Comisión de mayor prestigio y peso político dentro de la cámara de Diputados, donde deberá enfrentar la embestida de la oposición, que ya anunció que buscará derogar la polémica reforma del Consejo de la Magistratura, los aún vigentes superpoderes, la delegación de facultades al Ejecutivo y hasta la retenciones agrícolas.
Pero el diputado electo Kirchner también dejó la puerta abierta para ocupar la conducción de la Comisión de Legislación General, actualmente presidida por Vilma Ibarra (por esa comisión deben pasar todos los proyectos de la Cámara). En cualquiera de las dos comisiones que ocupe, el ex presidente deberá cruzarse con futuras incorporaciones del Parlamento, como Gabriela Michetti y Ricardo Gil Lavedra, quienes tienen destino seguro en esos cuerpos.
Pero otra de las hipótesis que manejan los kirchneristas de paladar negro en Olivos es proponer a Kirchner como presidente de la Cámara de Diputados para reservarle así un lugar en la línea sucesoria del poder, detrás de Julio Cobos y de José Pampuro. Esta ecuación legislativa apunta también a reducir la exposición de Kirchner en un recinto que será numéricamente adverso y preservar su figura dentro de un cargo institucional que lo deje al margen de los debates y las chicanas opositoras.
En una entrevista radial realizada durante la campaña, Kirchner dijo que si bien siempre ocupó «cargos ejecutivos», también le gusta debatir y recordó su desempeño durante la Asamblea Constituyente de 1994. «Me puede interesar la Comisión de Asuntos Constitucionales, o la de Legislación General; hay lugares, pero fundamentalmente me interesa que la Cámara se convierta en el centro del debate», fue la arenga parlamentaria del esposo de Cristina de Kirchner, quien nunca recibió a su bloque de diputados durante su presidencia.
Dejá tu comentario