25 de octubre 2010 - 00:00

Kirchner viajará a Río Negro en medio de internas PJ y UCR

Miguel Pichetto
Miguel Pichetto
Río Negro (de nuestra agencia) - Una provincia enfrascada en una fuerte efervescencia política, al menos en sus principales aliados, enmarañados en sórdidas internas, encontrará Néstor Kirchner el próximo jueves 4 de noviembre, cuando presida en General Roca una reunión del Consejo Nacional del Partido Justicialista, similar a la que viene realizando en otras jurisdicciones federales. PJ y UCR se disputan por estas horas el mejor posicionamiento para lograr -los primeros- la bendición K para Carlos Soria o Miguel Pichetto o -los segundos- un gesto que dé señales, indicando que la férrea alianza entre el ex presidente y el gobernador Miguel Saiz todavía no agoniza pese a que este radical K perdió las posibilidades de hacerse reelegir -era necesaria una reforma constitucional- por impedimento de su propio partido y, hoy, tampoco consigue los apoyos necesarios para una enmienda.

Rivales

Para Soria -intendente de General Roca y presidente del peronismo rionegrino-, esta entente está sepultada y sólo falta que Kirchner le ponga la lápida, dándoles oxígeno y letra a los rivales internos del mandatario K que se alinean con el ex diputado nacional Fernando Chironi -un hombre de disciplina partidaria, alineado con Ricardo Alfonsín-, que acaba de rechazar un acuerdo de unidad con el oficialismo provincial.

Pese a los fuegos de la interna -el radicalismo rionegrino se parece en mucho al peronismo nacional a la hora de conservar el poder-, comienza a dibujarse un acuerdo entre los seguidores del senador Pablo Verani, verdadero hombre fuerte del partido que levanta una bandera no muy decidida del cobismo nacional, y el propio Saiz, a estas horas por China para traer inversiones para la soja y la minería.

Ese entendimiento reparte la presidencia del comité provincial de la UCR para el gobernador y la vicepresidencia para el vicegobernador, Bautista Mendioroz, el candidato de Verani para suceder al abogado de General Roca en el principal asiento de la Gobernación.

Esta pertenencia no es una referencia casual, ya que los últimos gobernadores salieron de esta ciudad, verdadero centro del poder económico rionegrino, y en esa característica de una provincia con particularidades propias por su regionalismo, también se asientan las esperanzas de Soria, quien se ha acercado al kirchnerismo, aunque mantiene vasos comunicantes con el peronismo disidente a través de su hijo Martín, también diputado provincial por el PJ.

En ese juego del roquense, favorecido por las encuestas, queda relegado el jefe de senadores kirchneristas, Miguel Pichetto, pero es un acicate para que los Kirchner -especialmente Cristina- no le levante la mano, aún, a Soria, quien encuentra en Juan Carlos Masón su mejor abogado en las entrañas del poder central. En cambio, Pichetto -corre en desventaja para el poder económico provincial por ser de Sierra Grande, así como antes lo fue Remo Costanzo, de Viedma- baraja el dato de haberse jugado durante años por los Kirchner en el Senado y ahora espera una retribución que no la tuvo en 2007, cuando el ex presidente privilegió su alianza con Julio Cobos y el radicalismo K, bendiciendo a Saiz. En privado, la defección del vicepresidente es saboreada por el senador, quien tiene el apoyo de la mayoría de los intendentes del peronismo local, con ánimo de revancha.

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