27 de noviembre 2014 - 00:00

Kirchnerismo peroniza la cúpula del Congreso en 2015

Gerardo Zamora, Cristina de Kirchner y Beatriz Rojkés de Alperovich
Gerardo Zamora, Cristina de Kirchner y Beatriz Rojkés de Alperovich
 La sesión preparatoria del Senado suele ser un anticipo de los vientos que soplan en la política. Esa reunión, que se realiza a fines de febrero, una semana antes de que comiencen las sesiones ordinarias, tiene como misión elegir las autoridades del cuerpo y dentro de ellas al presidente provisional, segundo puesto en la línea de sucesión presidencial. En 2015 esa regla no se romperá: el peronismo del Congreso intuye cambios para afinar la estrategia de campaña.

Este año la elección fue un síntoma claro de lo que se venía en el Senado. Cristina de Kirchner eligió a Gerardo Zamora, que salía de gobernar Santiago del Estero para dejarle ese puesto a su esposa en lugar de Beatriz Rojkés de Alperovich.

Ambos tienen algo en común: no vienen del peronismo, sino del radicalismo. Zamora más cercano a la UCR aún, abandonó el partido cuando Julio Cobos lideró la negociación de la Concertación K con Néstor Kirchner. Cobos volvió al radicalismo, pero Zamora no, aunque se mantiene afirmando su pertenencia a la UCR y sostiene que el partido en Santiago del Estero le pertenece.

La sucesión de Rojkés a Zamora fue interpretada en ese momento como una reacción de Cristina de Kirchner ante la debilidad de Amado Boudou en medio de denuncias judiciales: un peronista de orígen le resultaba demasiado peligroso a Cristina como vicepresidente potencial. La Presidente finalmente ratificó la estrategia de mantener a Boudou al comando de las sesiones y lo obligó a soportar, semana tras semana, las acusaciones de la oposición y los pedidos de licencia, un training que a la oposición se le fue complicando.

Este año, la elección del presidente provisional del Senado puede volver a adelantar lo que pasa en la política argentina. En el Congreso existe certeza sobre un cambio que se avecina: Cristina de Kirchner elegirá a un peronista en el lugar que hoy ocupa el radical K Zamora. La certeza no corre sólo entre los peronistas del Senado y Diputados, el propio Zamora cree que su paso por la presidencia provisional del Senado ya tiene fecha de vencimiento.

Si en 2014 Cristina temía por el peligro que supondría colocar a un peronista legítimo justo debajo de Boudou en la línea de sucesión presidencial, en 2015 tendrá necesidad de dar una señal hacia adentro en la estrategia de unificar y mantener el control de la elección del candidato y la transición. Necesita, ahora sí, de una peronización que se encolumne detrás de ella olvidando rencores, algo que en la Argentina sólo puede lograrse con la obediencia partidaria que supone el PJ: uno decide y el resto acata.

La decisión final se conocerá muy cerca de la última semana de febrero, cuando el Senado organice la preparatoria. Cristina nunca comunica estas cosas con anticipación. De hecho, el propio Zamora fue protagonista de ese estilo: cuando su esposa ganó la gobernación el matrimonio viajó a la Capital Federal para reunirse con la presidente. Allí Cristina le recomendó a Zamora: "Cuidá a tu esposa y a la gestión provincial". El santiagueño le confió en ese momento que, aunque fuera senador, pensaba quedarse en la provincia. Al día siguiente se enteró de que la Presidente lo había nominado para la presidencia provisional del Senado.

De todas formas, la semana próxima habrá un indicio sobre lo que se viene. Diputados tendrá su sesión preparatoria el miércoles. Al no estar en un año de recambio legislativo poco podía esperarse de algún cambio en las autoridades de la Cámara.

Julián Dominguez será ratificado como presidente, pero en el segundo lugar puede haber noticias. Allí está Norma Abdala de Matarazzo, santiagueña del Frente Cívico de Zamora. En el bloque K (y en la Casa Rosada) hay presión para que ese cargó pase a algún joven de La Cámpora. Será una decisión para anticipar el futuro.

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