13 de febrero 2009 - 00:00

La alianza macrista apura ahora un interbloque de 30 diputados

Mauricio Macri recibió ayer en la jefatura porteña al intendente peronista de La Plata, Pablo Bruera, para coordinar programas de seguridad vial.
Mauricio Macri recibió ayer en la jefatura porteña al intendente peronista de La Plata, Pablo Bruera, para coordinar programas de seguridad vial.
Mauricio Macri convocó ayer a todos sus diputados nacionales a la sede del Gobierno capitalino para pedirles que se integren en el Congreso nacional con los legisladores peronistas que responden a Felipe Solá y a Francisco de Narváez. En su nuevo rol de líder político nacional, el jefe de Gobierno porteño descartó además, al menos por el momento, al radical Julio Cobos como potencial aliado para las elecciones de octubre.
El diagnóstico que Macri recibió de sus diputados, encabezados por Federico Pinedo, no fue del todo alentador. Los legisladores del PRO explicaron que después del acuerdo sellado en el hotel Intercontinental, en privado, ni Solá ni De Narváez dejaron trascender una clara vocación de trabajo conjunto en la provincia de Buenos Aires. Tanto el ex gobernador como el diputado de Unión Celeste y Blanco continúan por ahora con su armado bonaerense por separado y no claudican en su voluntad de ser cabeza de la lista legislativa para las elecciones de octubre.
«Tenemos que trabajar para unir a Felipe con Francisco. Es importante que al menos empecemos en la Cámara de Diputados con un interbloque compacto», fue el pedido de Macri a sus diez diputados. A Pinedo le encargó que agende para la próxima semana reuniones con Solá y De Narváez para explorar la posibilidad de empezar a funcionar como interbloque a partir de las sesiones ordinarias del 1 de marzo. Ése es el objetivo de máxima. De lo contrario, el jefe de los diputados PRO deberá impulsar la confección de una especie de mesa de enlace legislativa para que el bloque de Solá, Unión Peronista, el de De Narváez, Unión Celeste y Blanca, y el PRO se reúnan semanalmente para trabajar proyectos legislativos en común. El primero será el de boleta única para prevenir eventuales intentos de fraude en provincia de Buenos Aires.
Complicado
El PRO sabe que Solá quiere, al igual que Macri, llegar a 2011 con posibilidades de ser candidato a presidente y que resultará complicado que el ex gobernador se someta a la conducción macrista en un megainterbloque de unos 30 legisladores. Sin embargo, Macri les comentó a Pinedo, a Julián Obiglio, el bonaerense Christian Gribaudo, la porteña Paula Bertol y a Esteban Bullrich, entre otros, que su gurú político, el ecuatoriano Jaime Durán Barba había bendecido el pacto bonaerense con el peronismo disidente filo duhaldista. «Durán cree que la sociedad estaba pidiendo que se una la oposición, si no no se le puede ganar al kirchnerismo», reveló profético el alcalde porteño.
El principal temor del macrismo es ahora poder unir a De Narváez y a Solá. Por eso el jefe del PRO también le encargó a Pinedo que se acelere la conformación de una central de equipos técnicos que comience a trabajar sobre tres ejes: inseguridad, exclusión y reforma electoral. Pero hay otro tema que preocupa a Macri: el rol que jugará el vicepresidente Cobos dentro del armado político bonaerense. «¿Y Cobos qué va hacer?», consultó el ingeniero a sus legisladores. El diagnóstico unánime fue que el compañero de fórmula de Cristina de Kirchner regresaría a la UCR y se fusionará con el frente que impulsa la Coalición Cívica de Elisa Carrió. La fundadora del ARI es para Macri el lado de B de los Kirchner, es decir una dirigente sin capacidad de diálogo y con un discurso confrontativo, pero opositora. Frente a ese panorama, Macri dio por descartado al vice como socio político, al menos para las elecciones legislativas de octubre. Y aprovechó para recordar la escalofriante anécdota que se registró el 17 de julio de 2008, el día siguiente al voto no positivo de Cobos a las retenciones móviles. Aquel día, cuando Macri llamó por teléfono al radical para felicitarlo por su voto, el ex gobernador de Mendoza lo dejó helado con una pregunta perturbadora: «¿Y a vos (Gabriela) Michetti cuando te va a hacer lo mismo?», en referencia al descalabro político que le provocó a la presidente Kirchner, su compañera de fórmula, su rechazo a la 125.
Macri tuvo también conceptos elogiosos para el gobernador de San Luis, Alberto Rodríguez Saá, el más opositor de los peronistas no kirchneristas. Y confió en que los diputados puntanos acepten rápidamente la conformación de un interbloque con PRO. «Lo voy a llamar hoy mismo a Alberto», prometió Macri.
El alcalde porteño ya no oculta su vocación de convertir a PRO en una fuerza nacional que lo proyecte como candidato presidencial en 2011. Tanto, que el miércoles pasado, mientras él se reunía con Solá y De Narváez, en Bolívar 1 el santafesino Marcelo Muniagurria ex vicegobernador de Carlos Reutemann y actual jefe PRO en ese distrito, se reunía con Pinedo para reactivar «Justicia y Libertad», la línea interna del macrismo que quiere llevar a Macri a la Casa Rosada.
Antes de marzo, el Gobierno capitalino deberá decidir si finalmente unifica las elecciones para la Legislatura porteña con las nacionales. Pinedo y Obiglio apuestan a que los comicios se realicen juntos en octubre y que Michetti se postule para una banca en la Cámara de Diputados. Así, una eventual victoria de la vicejefa en la Capital Federal frente a la Coalición Cívica de Alfonso Prat-Gay sepultaría los planes de Elisa Carrió de pelear por la presidencia en 2011.

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