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“La ambición los hizo indignos”
Mal futuro espera en Cuba a los destituidos Felipe Pérez Roque y Carlos Lage, que pasaron repentinamente a la categoría de «indignos» para Fidel Castro. Como si hubiera nacido ayer en la política, el ex presidente cubano defenestró a ambos y a todos los que fueron excluidos del gabinete que dirige su hermano Raúl. Finge el mayor de los Castro que no los había nombrado y desdice el hecho de que tanto Pérez Roque -un talibán de sólo 44 años que desde muy joven se comportó como un hijo político del comandante- como Carlos Lage -un vicepresidente o primer ministro de hecho- fueron sus dos espadas de máxima confianza desde los 90. Castro se arroga la aprobación de los nuevos nombramientos. Si es cierto, mal augurio para quienes creen ver en Raúl a un vehículo para suavizar la larga etapa dictatorial en la isla. A continuación, la «Reflexión» de Fidel Castro publicada en el sitio Cubadebate - Contra el terrorismo mediático, que incluye un anexo sobre béisbol.
Varias de ellas hablan o se hacen eco de rumores «populares» sobre la sustitución de los «hombres de Fidel» por los «hombres de Raúl».
La mayoría de los que fueron reemplazados nunca los propuse yo. Casi sin excepción llegaron a sus cargos propuestos por otros compañeros de la dirección del partido o del Estado. No me dediqué nunca a ese oficio. Jamás subestimé la inteligencia humana, ni la vanidad de los hombres.
Los nuevos ministros que acaban de nombrarse fueron consultados conmigo, a pesar de que ninguna norma obligaba a los que los propusieron a esa conducta, ya que renuncié hace rato a las prerrogativas del poder. Actuaron sencillamente como revolucionarios auténticos que llevan en sí mismos la lealtad a los principios.
No se ha cometido injusticia alguna con determinados cuadros.
Ninguno de los dos mencionados por los cables como más afectados pronunció una palabra para expresar inconformidad alguna. No era en absoluto ausencia de valor personal. La razón era otra. La miel del poder por el cual no conocieron sacrificio alguno despertó en ellos ambiciones que los condujeron a un papel indigno. El enemigo externo se llenó de ilusiones con ellos.
No acepto que se mezcle ahora la chismografía con el Clásico de Pelota que está próximo a comenzar. Dije bien claro que nuestros atletas de béisbol eran jóvenes de primera línea y hombres de patria o muerte. Como ya expresé otras veces, regresaremos con el escudo o sobre el escudo.
Venceremos porque sabemos y podemos combinar algo que sólo pueden hacer hombres libres, y sin dueños, no los jugadores profesionales.
(El presidente dominicano) Leonel Fernández me contaba ayer por la tarde que los excelentes peloteros profesionales dominicanos no deseaban participar en esas competencias, estarían ausentes con dolor para el pueblo que los vio nacer.
Chávez ignora todavía por qué sus magníficos pitchers y bateadores serán derrotados por nuestros atletas.
El equipo cubano que este año medirá sus fuerzas con los mejores profesionales de Estados Unidos y Japón en las grandes ligas es mucho más fuerte y está mejor entrenado que el de hace tres años.
Muchos de ellos son ya veteranos a pesar de su juventud. Ninguno de los hombres que hicieron el equipo quedó en casa, excepto por razones de salud. Asumo la total responsabilidad por el éxito o el revés. Las victorias serán de todos; la derrota no será jamás huérfana.
¡Patria o Muerte! ¡Venceremos!


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