A pesar de los esfuerzos de sus mecánicos para solucionar los problemas en el motor de su Buggy, el Dakar perdió al piloto más querido por el público argentino: Nasser Al-Attiyah. El príncipe qatarí no pudo largar la décima etapa y le dijo adiós a una competencia que lo tenía como protagonista peleando palmo a palmo en la categoría autos con el francés Stéphane Peterhansel. Sin embargo, la gente lo vitorea más que a otros competidores y le demuestra su idolatría, al punto que en las calles se ven igual cantidad de banderas argentinas como qataríes, a pesar de que la mayoría no sabría dónde colocar en un mapa al país de Medio Oriente.
Además, están sus lauros deportivos: en 2011 se coronó en la categoría autos a bordo de un Volkswagen Touareg.
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