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La Argentina y UE, lejos de acuerdo de libre comercio
El embajador español Rafael Estrella invitó ayer por la tarde a los negociadores europeos a suspender las discusiones entre el Mercosur y la Unión Europea por un tema superador: comenzaba el partido entre su país y Portugal. Lo hizo vía Twitter, cada vez más popular entre la diplomacia local y visitante.
Ayer se conoció que los negociadores europeos trajeron a la mesa de discusiones de Buenos Aires una posición cerrada en contra de la Argentina por la aplicación de restricciones a las importaciones. Algunos países de la UE, entre ellos Francia, Italia y Alemania, respaldaron una queja de Grecia sobre las restricciones que la Argentina aplica a las importaciones de alimentos que produce en su mercado interno.
«Las restricciones argentinas tendrán una influencia completamente negativa en la reanudación de las conversaciones para la conclusión del acuerdo entre la UE y el Mercosur», sostuvo una circular de Grecia publicada ayer durante una reunión de ministros de Agricultura de la UE en Luxemburgo.
Ese país dijo que exportaciones de duraznos enlatados por u$s 2,4 millones habían sido canceladas o suspendidas por exportadores argentinos desde abril, lo que equivaldría al 40% de los envíos anuales griegos a nuestro país.
Pero el Gobierno argentino negó cualquier restricción.
«No hay restricciones a la importación de productos europeos», afirmó el martes el jefe de Gabinete de ministros de la Argentina, Aníbal Fernández, quien agregó que «no hay acción específica para parar determinado tipo de productos». El comisario de Agricultura de la UE, Dacian Ciolos, dijo que las restricciones se estaban aplicando a casi todos los productos agrícolas que la UE exporta a la Argentina. «Además de la naturaleza ilegal de estas medidas, estoy igualmente preocupado por su anuncio en la víspera de la reanudación de las negociaciones con el Mercosur», dijo Ciolos a los ministros. Según el comisario, «si estas medidas persisten, las negociaciones con el Mercosur necesariamente se verán afectadas».
Por su parte, voceros de los miembros del Mercosur aseguraban ayer que en las primeras reuniones de Buenos Aires no se percibía de parte de los enviados de la UE voluntad de presentar alguna propuesta seria de reducción importante de los subsidios a los productores agropecuarios de los países de ese bloque. Se consideraba, además, que las protestas por las restricciones argentinas son en realidad una excusa para no avanzar seriamente en la discusión de los subsidios agrícolas.
Para los miembros del Mercosur, sin un gesto de voluntad desde la UE en este tema, sería imposible avanzar en las negociaciones. Más si se tiene en cuenta que desde la UE se reclama una apertura importante en mercados clave como los servicios, productos industriales, telecomunicaciones, automotores y electrodomésticos, entre otros. Los ministros de Agricultura de la UE y grupos de agricultores se oponen además con fuerza a cualquier acuerdo con el Mercosur que pueda llevar a Europa a recortar sus subsidios agrícolas a cambio de un mayor acceso a los mercados de servicios y telecomunicaciones de los países sudamericanos. Por su parte, desde el Mercosur se teme que a causa de la crisis económica y financiera en Europa, se produzca una sobreoferta de productos de consumo masivo que terminen siendo redirigidos hacia los países sudamericanos después de cerrado un acuerdo de tipo TLC.
Se conoció ayer que dentro del Mercosur, las posiciones tampoco son uniformes. Brasil mostró en las últimas horas una voluntad mayor a la de la Argentina para avanzar en las negociaciones con la UE. El Gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva propone la posibilidad de avanzar más rápidamente en un acuerdo con la UE, ya que lo considera una buena oportunidad para poder ingresar con productos alimenticios con valor agregado e industriales en el mercado europeo. De hecho ayer hubo contactos directos entre el Gobierno brasileño y el italiano de Silvio Berlusconi, para que desde Roma se presione a los negociadores de la UE a mejorar su oferta de apertura de mercados primarios. Brasil además, por ahora de manera reservada, no ve con buenos ojos la política de restricciones a las importaciones que se aplica desde la Argentina, y de la que es víctima tanto como Europa.
Los principales negociadores del Gobierno argentino que comenzaron ayer a discutir el acuerdo comercial con la UE son los secretarios de Industria, Eduardo Bianchi (del Ministerio de Industria, a cargo de Débora Giorgi) y el de Relaciones Económicas Internacionales, Alfredo Chiaradía (de Cancillería, que preside Héctor Timerman).


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