Mónaco, Schwank, Zeballos, «Tito» Vázquez y Nalbandian se dirigen hacia la carpa de prensa montada a la vera del Gerland Sports Palace.
David Nalbandian es el pilar fundamental del equipo por excelencia. Sabe que es el traje que mejor le sienta. Lo exhibió en Estocolmo, ante Suecia, por la primera ronda. Y lo volvió a portar en Moscú, ante Rusia, por los cuartos de final. Ambos cruces fueron de visitante y con el cordobés en condiciones físicas precarias. En la primera serie, venía de una posoperatorio en la cadera y con apenas un puñado de partidos sobre polvo de ladrillo, en el ATP de Buenos Aires. Y frente a los rusos llegó con tres meses de inactividad, a raíz de un desgarro en el isquiotibial izquierdo. Pero poco importó. Cuando hubo que ponerse el equipo al hombro, a David no le tembló el pulso y terminó definiendo las dos series. Ahora, en vísperas del enfrentamiento ante Francia, el viernes en Lyon, por las semifinales, la mejor raqueta criolla consideró ayer en conferencia de prensa que la serie será aún más difícil que las disputadas en Suecia y en Rusia, aunque estimó que cuentan con alguna chance de dar el batacazo y arribar a una nueva final.
«Esta serie será más compleja que la anterior. Francia tiene la misma calidad de jugadores que Rusia y un mejor dobles. Por eso hay que jugar muy bien los cinco puntos, pero creemos que alguna mínima chance tenemos», enfatizó.
Por su parte, Modesto Vázquez continúa con los exigentes entrenamientos y la única duda que mantiene es si se inclinará por Juan Mónaco o por Eduardo Schwank para el segundo singles. Según se desprende de las prácticas, el rosarino le sacaría un ápice de ventaja a «Pico», que no se siente tan cómodo sobre este tipo de superficies. Por el lado francés, Gael Monfils se recuperó de la torcedura en el tobillo izquierdo y entrenó con normalidad.
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