12 de diciembre 2013 - 00:00

La armonía y la imagen

Los personajes de “El hombre que daba de beber a las mariposas” vuelan, caen en túneles infinitos, trascienden la muerte.
Los personajes de “El hombre que daba de beber a las mariposas” vuelan, caen en túneles infinitos, trascienden la muerte.
"El hombre que daba de beber a las mariposas" por la compañía Teatro Cinema de Chile. Dir.: J.C.Zagal. Int.: L.Pizarro, B.Montero, C.Garín, J.M.Aguirre y J.C.Zagal. (Teatro Presidente Alvear).

Teatro Cinema es una prestigiosa compañía chilena que en sus espectáculos combina la actuación en vivo con recursos provenientes del cine y la animación digital. Esta compleja maquinaria sumerge al espectador en mundos de ensueño y en aventuras vertiginosas, además de conectarlo con conflictos tan conmovedores como tortuosos. La compañía conserva de su formación anterior -La Troppa- un rasgo decididamente artesanal: el de distorsionar el rostro de los actores mediante máscaras que les dan un aire caricaturesco, como de muñecos vivientes.

En "Gemelos", "Viaje al centro de la tierra", "Pinocchio", dicha caracterización tenía la misma estética que la escenografía y el diseño de objetos. Pero en esta nueva etapa -iniciada por Juan Carlos Zagal y Laura Pizarro- hay un deliberado contraste entre el artilugio teatral y un lenguaje tecnológico que remite al cine fantástico, la historieta negra y el videojuego.

"El hombre que daba de beber a las mariposas" es parte de una trilogía, junto a "Sin sangre" (melodrama de corte policial basado en la novela de Alessandro Baricco) e "Historia de Amor", un oscuro relato que se exhibirá hoy y mañana a las 21. Los tres títulos comparten el mismo dispositivo escénico: dos pantallas superpuestas entre las que se desplaza el elenco con gran ductilidad y precisión. Cada intérprete coordina sus movimientos con las imágenes proyectadas en perfecta armonía.

Personajes

Los personajes de "El hombre que daba de beber a las mariposas" vuelan, caen en túneles infinitos, trascienden la muerte o se conectan con seres fantásticos; mientras sus historias se van entrelazando en torno a un tema común: la pérdida del ser amado.

La historia que da título a la obra tiene algo de cuento de hadas, mientras que la trama restante presenta dos facetas: un drama algo más realista y el rodaje de una película. Este último relato resulta particularmente atractivo por su tono de autoparodia.

Los entretelones de un casting, las peleas con los productores y el hecho de hacer cine con actores de teatro divierten con sus destellos humorísticos y además equilibran la solemnidad de otros episodios.

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