23 de noviembre 2021 - 00:00

La baja prosiguió en ADR

merval_opt.jpeg

Comentábamos ayer como la evolución y nuestra fisiología de primates, nos mueven a aceptar el estatus quo y no cuestionar a las autoridades “del grupo” -aun cuando estas apelen a engaños y maniobras varias para conservar e incrementar su poder-, reduciendo lo que las ciencias sociales definen como nuestra capacidad (de “agencia”) para actuar independientemente y tomar nuestras propias elecciones, de modo libre. Se explica entonces que los “normales” tendamos a favorecer el “estado de las cosas” aunque los hechos apunten en otro sentido y que una y otra vez caigamos y apelemos a falacias del tipo “argumentum ad vericundiam o magister Dixit”, optando/comprando, no la verdad ni el conocimientos, sino algo que pareciera irracional como es la sensación de “pertenecer”. La semana pasada, a media que pasaban los días y viendo que el rally electoral que tanto promovieran no se materializó, la caterva de la que hablamos entonces comenzó a dar un “panquecazo”, mutando ahora a que el resultado electoral aparejaría malos tiempos por un largo rato… y rogando que su clientela olvide sus malos consejos previos. Lo menos que nos cabe entonces es enviarles a esos charlatanes y sus forofos (un cariñoso): “cobardes”. En un sentido opuesto no podemos sino reconocer la audacia, de quienes hoy siguen “vendiendo Argentina”. Ejemplos en los últimos días: el sobrino del fenecido ministro Héctor, Saul de Báscula, Groggi de BEI, Herrero de Nash, etc. Insistimos, acá no sabemos qué va a pasar -tal vez estos últimos tengan razón, o no-, pero en el mientras tanto, en las últimas cinco ruedas la tasa de riesgo-país se empinó 0,6% a 1.744 pb, el “blue ganó 0,8% cerrando en $201,5 y el S&P Merval se derrumbó 9,8% (10,43% en dólares libres). Sin dudas que algunos de los que erraron o errarán con sus pronósticos, serán castigados: los vendehúmos más evidentes, los “raros” y los más lejanos al centro del poder financiero. Pero otros, tal vez los más, no; ya que, para nuestro cerebro de mono esto de “pertenecer”, siguiendo a la manada y sus referentes, tiene una recompensa en sí misma que puede exceder lo económico. Así, más que la falta de conocimientos o la incapacidad de aprender, lo que en verdad aqueja a los inversores pyme es creer que por seguir a tal o cual Mesías no deben cuestionar ni “necesitan aprender” nada más. Ayer los principales ADR perdieron en promedio 2,67%.

Dejá tu comentario