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La bella “Rapsodia” que Costantino le dedicó a Eva Perón
Una de las imágenes que abren “Rapsodia inconclusa”, exposición de Nicola Costantino que representó al país en la Bienal de Venecia 2013.
Esta destacada artista rosarina de trayectoria internacional, transgresora, que no le teme al riesgo, obsesiva por alcanzar la perfección formal de todas sus obras, se mete en la piel de esta figura emblemática, querida y odiada, para desmitificarla y mostrar cómo pudo crearse a sí misma.
Nicola Costantino decidió encarnar a Eva Perón por varios motivos, entre ellos, sus recuerdos infantiles de sus discursos, de su renunciamiento, de su funeral. También decidió hacerlo usando el lenguaje del arte contemporáneo, planteando una ficción, desechando la narración histórica lineal para transformarse en Evita, vestirse, actuar como ella y desdoblarse en las múltiples facetas que encarnó. Es por eso que esta rapsodia es inconclusa porque como lo señaló el curador Fernando Farina, también curador de la muestra en Venecia, hay muchas formas de aproximarse a este personaje emblemático sin poder llegar a ninguna definitiva.
Cuando vimos la obra en Venecia, destacamos el gran despliegue técnico y su elevada calidad artística en un pabellón sombrío que le confería gran intensidad. La arquitectura y la luminosidad de la Colección Fortabat quizás conspiran contra la magia que encontramos en Venecia pero aplaudimos la decisión de mostrarla al público en Buenos Aires.
El recorrido comienza por la instalación "Eva. Los Sueños". Cinco momentos diferentes: Eva, la actriz,; Eva, obsesionada por su trabajo cotidiano en la Fundación; Eva, en la intimidad; Eva, deslumbrante vestida por Dior para la gala del Colón, y Eva enferma.
El video de 6 minutos se proyecta sobre una pantalla semicircular de 17 m de largo por 2.5 de alto. Siete proyectores sincronizados muestran los espacios por donde la figura entra y sale, sus pasos resonando en las distintas situaciones.
La segunda instalación de 9 minutos se titula "Eva. El espejo". Está en su dormitorio de estilo francés preparándose para salir a escena, así lo señala Costantino, sentada ante el espejo peinándose y su gran preocupación era resaltar su vestuario, tema que es una constante en casi toda su obra.
Al salir de estos ambientes, el visitante se encuentra con un espacio cerrado de vidrio blindex donde un vestido máquina de hierro en escala natural choca contra los zócalos, lo que produce un sonido ominoso. Este objeto con movimiento es el protagonista de "Eva. La Fuerza", inspirado , según el mito, en una estructura que la sostuvo de pie en su última aparición pública en la que sabía de su trágico destino.
Se llega al cuarto y último movimiento de esta "Rapsodia Inconclusa" y el visitante se encuentra con una instalación muy conmovedora, "Eva. La Lluvia": una gran camilla de acero inoxidable iluminada por dos luces de cirugía antiguas de 65 cm de diámetro. Sobre la camilla hay una montaña de hielos en forma de lágrimas. La capa más profunda de lágrimas es de resina con interior de LED cuya luz se emana a través de las de hielo.
Caen gotas en forma de lluvia en la parte inferior de la camilla y una instalación sonora a partir del goteo acompaña la instalación y se amplifica en otros espacios .Costantino se refiere a esta escultura abstracta como una metáfora de la relación entre Eva y su pueblo que acudió masivamente a despedirla bajo la lluvia de aquel frío invierno.
Estas escenas quedaron, como lo señalamos al principio de la nota, fijadas en los recuerdos de la infancia de la artista.
En un texto del catálogo "Reflejos fugaces o de cómo construir un relato autobiográfico con la biografía ajena", su autora, María Laura Rosa señala que "esta pieza escultórica contribuye a generar un clima aséptico que rememora el espacio donde el cuerpo de Eva fue embalzamado, donde se congeló su belleza a la vez que se gestaba el /los mito/s".
Generalmente la obra de arte no escapa a las vivencias y experiencias del artista, está íntimamente ligada a su biografía por lo que la de Eva se entrecruza, en algún momento, con la propia. Hija de un cirujano, un homenaje a su padre y el del pueblo a Eva Perón.
Clausura el 3 de mayo (Olga Cossettini 141 Puerto Madero).



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