- ámbito
- Edición Impresa
La Budapest Chamber se lució en distintos ámbitos
Dos conciertos brindó la Budapest Chamber Orchestra en esta nueva visita a Buenos Aires. El primero inauguró las actividades de un nuevo espacio cultural en barco amarrado en Puerto Madero, y el segundo integró la temporada de Nuova Harmonia 2009, en el Coliseo. Sobre el agua y en tierra firme, la Budapest Chamber Orchestra exhibió su valía en un programa amplio que abarcó varios estilos y nacionalidades.
El barco «Mystic» ofrece buenas condiciones acústicas para un concierto de la naturaleza del que comentamos. Los doce instrumentistas que integran el staff de esta gira latinoamericana tocan con refinamiento y un sonido chico, de características camarísticas, que supone un público acotado y cercano. El organismo de cuerdas ofreció un Divertimento de Mozart (KV 136), una Serenata de Elgar (Mi menor), una Suite de Respighi (Antiguas arias y danzas), un «Angelus» de Liszt y un Divertimento de Léo Weiner, todos con buena técnica y una sonoridad íntima, introspectiva. Sobresalieron en las obras de los compositores húngaros y en la leve alegría y musicalidad del Divertimento mozartiano.
En el Coliseo el conjunto repitió las obras de Elgar, Liszt y Weiner), y agregó obras de Mendelssohn y Mozart. Para el Concierto N° 12, en La Mayor, para piano y orquesta, KV 414, se sumó al joven pianista brasileño Alvaro Siviero, de destacada trayectoria en su país y en el mundo. Con una gran delicadeza y un fraseo muy cuidadoso, Siviero tocó con gracia y vuelo poético este concierto temprano de Mozart. El final se dedicó a la Sinfonía número 10 en Si Menor para orquesta de cuerdas de Mendelssohn, obra de niñez del autor romántico que ya prefigura su enorme maestría. La intepretación resultó ajustada y musical, y fueron energéticos los bises dedicados a rapsodias húngaras de Brahms, que agregaron luego de los insistentes aplausos.


Dejá tu comentario