4 de agosto 2014 - 00:00

La candonga del default

La candonga del default
El tema interesa en Nueva York, así que "pispemos" qué pasa con el nuevo default de la Argentina. La decisión del juez Griesa de permitir el pago a los tenedores europeos y asiáticos de títulos argentinos merece al menos cuatro observaciones: con esto el juzgado se quita presión por un tiempo; la medida es por única vez, así que no se aplicará al pago de los bonos par en septiembre, si se vuelve a depositar el dinero sin haber solucionado la situación de los holdouts; el juez desliza una vez más la idea que es la moneda de pago de los títulos (y no el lugar de emisión ni los tribunales de resolución) lo que determina si quedan alcanzados o no por la Justicia norteamericana (a lo que podría apelar en el próximo vencimiento); y finalmente clarifica la situación para poder aplicar un eventual embargo del dinero depositado por la Argentina o declarar al país en desacato. La negociación de los bancos extranjeros con los fondos buitre, sin la participación del Estado argentino (y que este se haga cargo de los "costos") no son demasiadas las alternativas que la justifiquen. Ya hemos visto que, en principio, el incentivo de los holdouts es mantener un activo (la sentencia) de poco peso en su cartera (en torno al 4% en el caso de Elliott) que genera un retorno anual del 12% y que con este o el próximo Gobierno será pagado. Esto enfrenta a las entidades a una operación "cara" de compra de títulos, con pocas alternativas interesantes. En principio, aprovechar esa tasa del 12% anual durante el mayor tiempo posible, montados sobre las acciones judiciales de los MiTo o los "buitres" (liberando los pagos a los holdings, si esto les significa "por otras vías" ingresos superiores a los punitorios de la nueva deuda en default), o apostar a la operación que les generaría más dinero: intentar acelerar el pago de los bonos argentinos a más largo plazo. Mañana vemos la caraba Argentina.

Pasando a Wall Street: el Dow se desbarrancó el viernes un 0,42%, a 16.493,37 puntos, con la mayor pérdida semanal desde febrero. Mientras los mercados emergentes experimentaron en este lapso la mayor baja desde marzo al ceder el 1,9%, el S&P500 vivió la mayor caída semanal desde junio de 2012. ¿Quién arrastra a quién (o comenzó la baja)?

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