La carrera electoral que se avecina condiciona las opciones políticas

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Se avecina un año de grandes desafíos para los gobernadores, que deberán hacer equilibrio entre la profundiza-ción de las urgencias financieras y las necesidades de un período preelectoral, con la catarata de comicios de 2011 pisándoles los talones.

En esa delgada línea por la que deberán transitar -en el inicio de la segunda parte de sus gestiones- incidirá más que nunca la dependencia de fondos de la Casa Rosada.

Por eso pesará fuerte el riesgo de que el aroma a las urnas dispare una mayor discrecionalidad en las remesas desde Balcarce 50 en función del grado de alineamiento con Cristina de Kirchner y Néstor Kirchner, en tiempos en que el oficialismo nacional deberá erigir a un candidato fuerte para intentar hegemonizar la banda presidencial por otros cuatro años.

En época de bolsillos flacos, también será determinante la oleada de reclamos gremiales que los dirigentes sindicales ya anunciaron, al ritmo de la definición de presupuestos provinciales que, en su mayoría, no contemplan una pauta de aumento salarial explícita.

La cadena de huelgas ya signó 2009 y deriva en otro extendido calendario de protestas que, nuevamente, tiene a los docentes como punta de lanza.

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Pese a los intentos del Ministerio de Educación nacional de delinear una temprana propuesta del salario mínimo, los maestros ya anticipan un comienzo de ciclo lectivo signado por los paros. Escenario equivalente al de este 2009, que dejó un panorama desolador frente al cumplimiento de los 180 días de clases establecidos por ley. Como ya se sabe, en 2008 y 2009 apenas dos provincias lograron alcanzar esa meta: Chubut y Buenos Aires, Chubut y Formosa, respectivamente.

En paralelo, puertas adentro de cada provincia, los mandatarios también terminarán de blanquear sus pretensiones de continuidad en el poder, que hoy por hoy ubican a al menos una decena de gobernadores en el camino de la batalla por la reelección.

El lote -de ya lanzados y de quienes lo barajan en voz baja- incluye a los justicialistas Daniel Scioli (Buenos Aires), Sergio Urribarri (Entre Ríos), Luis Beder Herrera (La Rioja), Juan Manuel Urtubey (Salta, aunque también con aspiraciones nacionales), José Alperovich (Tucumán), Juan Schiaretti (Córdoba) y Jorge Capitanich (Chaco); al radical K Miguel Saiz (Río Negro) y al neuquino Jorge Sapag (Movimiento Popular Neuquino).

Además podrían pelear una continuidad en el poder el peronista Gildo Insfrán (Formosa) y el ex radical K Eduardo Brizuela del Moral (Catamarca), de la mano de la existencia de la cláusula de reelección indefinida en sus distritos. En cambio, sostienen aspiraciones presidenciales para 2011 los justicialistas críticos Mario Das Neves (Chubut) y Alberto Rodríguez Saá (San Luis) y el socialista Hermes Binner (Santa Fe).

En 2011 todos los distritos renovarán autoridades provinciales, intendentes y legisladores locales, con la excepción de Corrientes (fue electo gobernador el radical -devenido kirchnerista- Ricardo Colombi en octubre) y de Santiago del Estero (logró su reelección en noviembre de 2008 el radical K Gerardo Zamora).

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En tanto, 2010 será también el año en el que los peronismos disidentes provinciales intentarán reforzar su estructura para pelear el poder en el cuarto oscuro, mientras que los radicalismos buscarán también hacerse fuertes para recuperar el terreno perdido en los comicios de 2007.

No obstante, las puntadas finales dependerán de que se ordene la grilla de candidatos opositores a la Casa Rosada.

En este escenario de fuerte contenido preelectoral, la expectativa de los gobernadores pasa por la necesidad de que se recuperen los envíos de coparticipación a las provincias y las recaudaciones locales, raleadas este año por la crisis financiera internacional, el conflicto con el campo, la sequía y la gripe A.

También aguardan el anuncio formal de una reestructuración global de la deuda provincial, que hoy es de cerca de $ 99.000 millones y que tiene a la Nación como principal acreedor.

Hasta el momento, la asistencia federal en este sentido se dio de la mano de dificultosas negociaciones bilaterales anuales -bajo la modalidad del Programa de Asistencia Financiera-, que estuvieron claramente influidas por la relación política del distrito en cuestión con la Casa Rosada.

En rigor, el grado de apoyo a Balcarce 50 también signó este año las remesas federales a las provincias para obras y programas sociales, con fuertes denuncias de millonarias moras nacionales por parte de mandatarios de mirada crítica como el cordobés Schiaretti, el chubutense Das Neves y el saliente correntino Arturo Colombi.

Mientras tanto, los caciques provinciales deberán profundizar en 2010 la riesgosa senda de la búsqueda de nuevo endeudamiento para gastos corrientes (incluidos los salarios), habilitada tras la reciente suspensión de los artículos de la Ley de Responsabilidad Fiscal que vedaban esa posibilidad.

Sólo el correr de los meses permitirá confirmar si esa vía libre al gasto derivará en una riesgosa nueva escalada del déficit del interior que pueda llegar a disparar el fantasma del retorno de las temidas cuasi monedas.

En este contexto, días atrás, Amado Boudou sentó a sus pares de las provincias en el quinto piso del Ministerio de Economía para fijar las bases de lo que será el mayor margen de maniobra que tendrán las distritos ahora que pueden recurrir a la emisión de deuda sin tope.

En concreto, la Nación ofreció también otorgarles a los gobernadores adelantos de coparticipación o reprogramaciones del Programa de Asistencia Financiera del Gobierno Nacional.

Pero la emisión de deuda en el mercado local no encierra para las provincias las mismas dudas que la posibilidad de reicorporarse al mercado internacional tras la apertura del canje que anunció el Gobierno este año. Esa es, por ahora, una alternativa a lejano plazo.

La búsqueda de financiamiento internacional puede ser una opción atractiva, aunque representa un mayor compromiso para las cuentas de las provincias. De allí la insistencia de varios mandatarios en que se discuta una nueva ley de coparticipación que les garantice un porcentanje de legítimos fondos federales.

Sin embargo, tienen en este último punto poco margen para la esperanza, habida cuenta de las continuas postergaciones que viene sufriendo el debate parlamentario de la mencionada ley, pese a lo establecido por la reforma de la Constitución de 1994.

Con todo, los ministros saben que la suerte de las finanzas del año venidero está atada a la destreza con la que puedan manejar tres herramientas clave: la pauta salarial de la masa estatal, la recaudación local y la posibilidad de endeudarse -por ahora en el mercado local- para hacer frente a gastos corrientes. Sin duda, los ingresos por coparticipación nacional serán también vitales para la buena salud de las cuentas subnacionales, y en este punto -se sabe- se espera un crecimiento importante debido a la expectativa de crecimiento de la economía para el próximo año.

Si resulta tal como lo plantearon ante Boudou, todo este paquete ayudará, además, a contrarrestar el déficit que acarrea la mayoría de los distritos.

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