14 de febrero 2014 - 14:12

La CGT exige fondos a cambio de moderación

• La central de Antonio Caló se reunió ayer, preocupada por obras sociales

Antonio Caló
Antonio Caló
Habrá moderación en los reclamos salariales si hay más fondos para las obras sociales. Fue la principal conclusión de la reunión de ayer de la CGT oficialista, en la que sus principales referentes transmitieron el resultado del encuentro que mantuvieron este martes con Cristina de Kirchner. La central obrera aceptó el pedido de la mandataria de negociar salarios por un año -aunque con cláusulas de revisión en caso de una disparada de precios-, pero condicionó el mantenimiento de la paz con el Ejecutivo a desembolsos de recursos para las organizaciones de salud por encima de la inflación y de los porcentajes a discutir en paritarias.

El Consejo Directivo de la CGT más afín al Gobierno se reunió ayer en la sede del sindicato de mecánicos (SMATA). La cumbre abordó brevemente la inminente ronda de paritarias a la luz de los pedidos de responsabilidad y mesura por parte de Cristina de Kirchner, y durante la mayor parte del encuentro se discutió acerca del financiamiento de las obras sociales sindicales.

Esos recursos son el principal desvelo de esta vertiente de la central sindical. Los gremialistas alegan de manera recurrente que los fondos son distribuidos a cuentagotas y a destiempo. Y que esa dinámica se agravó luego de la devaluación del peso, en un sector en el que buena parte de los insumos y medicamentos se comercializan a valor dólar.

Para el Gobierno no es una novedad la preocupación de los dirigentes. De hecho, para el encuentro del martes en Olivos con la cúpula de la organización Cristina de Kirchner se hizo acompañar por la superintendente de Servicios de Salud, Liliana Korenfeld. Y, para tranquilizar a sus interlocutores, la instruyó delante de ellos para que mantuviera la semana que viene una reunión ejecutiva con José Luis Lingeri, jefe del gremio de Obras Sanitarias y principal referente en materia de seguridad social dentro de la CGT.

El resultado de ese contacto con Korenfeld será determinante para el humor de los gremialistas. Aunque el tono general de la reunión de ayer no fue beligerante, hubo dirigentes que plantearon la necesidad de endurecer el discurso ante el Gobierno para forzarlo a desembolsar más fondos. Por caso, el petrolero Alberto Roberti -diputado por el Frente Renovador de Sergio Massa- le dijo a este diario que de no haber respuestas, la CGT "debería plantear una movilización y demandas judiciales" en contra del Ejecutivo.

Con mayor diplomacia pero en el mismo sentido, Ricardo Pignanelli (SMATA), que ayer hizo las veces de anfitrión del Consejo Directivo, se quejó ante este diario de que "los aumentos en los valores de los medicamentos y las prestaciones médicas fueron del 20, 40 o 50 por ciento" y que "incluso algunos remedios subieron un 300 por ciento".

"Hoy priorizamos el diálogo. Esto debería arreglarse conversando, porque los que no vendimos nuestras obras sociales a los mercaderes de la salud (aludió a sindicalistas que se asociaron a prepagas y absorbieron afiliados jóvenes y de buenos salarios de otras organizaciones) hoy estamos asfixiados. Estamos financiando las obras sociales con la acción gremial", advirtió.

Se trata de una queja recurrente entre los sindicalistas. Mientras durante la convertibilidad las obras sociales eran la principal fuente de financiamiento de los gremios, en los últimos años esa relación se invirtió a instancias de una política oficial que restringió la entrega de fondos y la supeditó a decisiones políticas más que técnicas. Una estrategia que le permitió al Gobierno condicionar a los dirigentes de acuerdo con sus necesidades.

El Consejo Directivo permanecerá en sesión permanente para monitorear el avance de las negociaciones con Korenfeld y de las paritarias, y volverá a reunirse en tres semanas. También se analizó ayer la suba de precios abrupta que sucedió a la devaluación: "Vamos a presentar un documento relacionado con los formadores de precios. Estos aumentos ponen en jaque a los trabajadores y afectan el consumo, que es el eje de este modelo", agregó Pignanelli.

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